El juicio por el crimen de la Colònia de Sant Jordi está viviendo este lunes una de sus jornadas más duras. Guardias civiles y policías locales que han acudido al lugar de los hechos han descrito ante el jurado de la Audiencia Provincial de Baleares una escena estremecedora: el acusado ha salido a recibirles en chancletas, con las piernas y los pies cubiertos de sangre, mientras en el porche yacía el cuerpo sin vida de su suegra sobre un gran charco de sangre.
Uno de los agentes de la Policía Local de Ses Salines lo ha descrito con un detalle que ha helado la sala: "Tenía un pie superlimpio y el otro hinchado y lleno de sangre." Los testimonios han coincidido también en situar a la víctima boca abajo, con restos de masa encefálica en la escena.
Pese a su estado, el acusado no ha mostrado actitud agresiva con los agentes. Según han relatado, ha repetido insistentemente "yo no he sido", "os he llamado yo" y "os estáis equivocando", mientras se ha mostrado nervioso e incoherente.
EL ACUSADO, EXPULSADO DE LA SALA ANTES DE EMPEZAR
La sesión ya ha arrancado con tensión antes incluso de la primera declaración. El presidente del Tribunal del Jurado ha expulsado temporalmente al acusado tras un enfrentamiento verbal con el tribunal, después de que este ha intentado replantear su desacuerdo con el abogado de oficio. Ha regresado minutos después con la condición de permanecer en silencio.
"TODOS PUDIMOS OÍR LOS GRITOS DE MIEDO, PÁNICO Y DOLOR"
La hija de la víctima ha declarado también este lunes ante el jurado en una de las sesiones más impactantes del juicio. La mujer ha relatado una relación que ha calificado de "tormentosa" y ha desvelado que ha denunciado en dos ocasiones a su expareja por violencia de género, aunque ha retirado ambas denuncias "por miedo".
Durante su testimonio ha explicado que el día del crimen el acusado le ha dicho que "estaba muy guapa de luto" cuando ella le pedía que abandonara la casa. Ese mismo día, según ha relatado, el hombre ha orinado dentro del coche de su madre.
Uno de los momentos más estremecedores ha llegado cuando ha explicado que el acusado la ha llamado por teléfono mientras propinaba a su madre la paliza mortal. "Todos pudimos oír los gritos de miedo, pánico y dolor", ha recordado ante el tribunal. Su relato ha coincidido con el del vecino que ha presenciado la agresión, quien ha descrito los gritos de la víctima como "desgarradores".
UNA RELACIÓN MARCADA POR EL TERROR
La jornada también ha puesto el foco en la relación que ha mantenido el acusado con su expareja, hija de la víctima. Los agentes que han tomado declaración a la mujer han coincidido en describirla como alguien que ha vivido sometida y aterrorizada. Ha dormido con zapatos puestos por miedo a tener que huir en cualquier momento.
La mujer ha grabado además conversaciones con el acusado, en las que este le ha dirigido comentarios humillantes y degradantes. Entre ellos, que "no podía sonreír porque tenía sonrisa de puta" o que ha estado "más guapa cuando falleció su padre".








