La implantación de Verifactu, el nuevo sistema de control fiscal que obligará a registrar cada factura con trazabilidad completa e inalterable, está a semanas de iniciar su despliegue en Baleares y en el resto de España. Lo hace con un ruido que Hacienda no termina de atajar. La administración insiste en que el proceso será “tranquilo”, pero el tejido empresarial balear —formado por más de un 90 por ciento por pequeñas empresas y autónomos— afronta la transición con una mezcla de incertidumbre, costes añadidos y una sensación de precipitación que no deja de crecer.
La comunidad, donde la hostelería, el comercio y las actividades estacionales conviven con márgenes ajustados y digitalizaciones irregulares, se prepara para uno de los cambios más profundos en décadas. Y aunque Verifactu es ya un punto de no retorno, pocos son los que sienten que el terreno esté bien preparado.
DESINFORMACIÓN EXTENDIDA Y UN CALENDARIO QUE APRIETA
El punto de partida no es alentador, y es que gran parte de las micropymes baleares aún no tiene claro si debe adaptarse o no al sistema. El ministerio de Hacienda reconoce, a mallorcadiario.com, esta confusión, pero traslada la responsabilidad a los propios contribuyentes. “Es algo que cada contribuyente debe valorar en función del análisis de su propio caso”, explican desde la Agencia Tributaria, recordando que Verifactu afecta a quienes facturan mediante software y no están en el Suministro Inmediato de Información (SII).
La administración asegura que ha realizado sesiones informativas en colegios profesionales y asociaciones empresariales de las islas. Sin embargo, la percepción en el tejido económico es otra. Asesores y empresarios consultados por este medio hablan de “un nivel de información muy desigual” y de “mensajes que cambian según quién te lo explique”.
El principal síntoma de esta confusión es la falta de software operativo plenamente adaptado más allá de la aplicación gratuita de la AEAT. Y aquí surge la contradicción, mientras numerosas pymes aseguran que aún no existe una oferta clara, sectorial y completamente integrada —especialmente en ámbitos como hostelería, comercio o actividades estacionales— Hacienda sostiene que ese problema no existe. “No nos ha trasladado ningún sector que no cuente con opciones adaptadas a sus necesidades”, responde el Ministerio.
EL AVISO DE LOS EXPERTOS: BALEARES ARRIESGA UN CUELLO DE BOTELLA
Un estudio de TeamSystem, "Radiografía y diagnóstico de pymes, autónomos y asesorías", cifra en solo un 8 por ciento las pequeñas empresas adaptadas a Verifactu en España. En Baleares, fuentes del sector empresarial aseguran que el porcentaje aún "se desconoce" aunque afirman que las empresas "están muy preocupadas con este nuevo sistema". El problema no es solo adoptar un nuevo software: es integrarlo en TPV, sistemas de reservas, facturación turística y plataformas híbridas que muchos negocios utilizan desde hace años.
El último informe de la Fundació Bit confirma que el nivel de digitalización de las pequeñas empresas es inferior a la media estatal, con solo un 10,92 por ciento de compañías con más de diez trabajadores que cuentan con especialistas TIC. En la práctica, esto implica que muchos negocios locales —bares, comercios, empresas náuticas o negocios de temporada— no solo están lejos de tener Verifactu listo, sino que parten de sistemas tecnológicos que dificultan todavía más una transición acelerada.
El director de Alegra.com, una plataforma para pequeñas y medianas empresas que ofrece soluciones de facturación electrónica, Álvaro Villa, lo resume también en un análisis reciente sobre la digitalización fiscal, donde sostiene que la confusión actual refleja “una falta de formación y acompañamiento en los procesos de digitalización”, advirtiendo de que no adaptarse implica “asumir riesgos innecesarios”. Su reflexión encaja perfectamente con la realidad balear, donde muchas micropymes siguen funcionando con hojas de cálculo o sistemas manuales.
El riesgo de colapso es real, según consultores tecnológicos de las islas, porque miles de negocios se verán obligados a adaptarse simultáneamente entre finales de 2025 y los primeros meses de 2026. Y si hay saturación, el tiempo jugará en contra.
LA AEAT INSISTE EN QUE NO HABRÁ MANO DURA EN EL ARRANQUE
“El objetivo de la AEAT no es en absoluto sancionar. Prevemos una adaptación tranquila”, aseguran.
Y repiten lo mismo ante la duda más extendida entre autónomos. "No es nuestro objetivo" aseguran cuando se les pregunta si pueden garantizar que ningún autónomo será sancionado mientras no existan programas plenamente operativos. De todas maneras, los autónomos no tendrán la obligación de incorporar Verifactu hasta mediados de 2026.
La promesa de serenidad existe, pero la ley es clara, Verifactu será obligatorio en 2026. Y el miedo a sanciones —aunque Hacienda diga que no busca aplicarlas— pesa en sectores donde un descuido administrativo puede costar un verano entero.
COSTES Y DUDAS: EL SOFTWARE GRATUITO NO DESPEJA LAS SOMBRAS
Para los negocios más pequeños, el coste de adaptación es un problema serio. Aunque Hacienda sostiene que existen soluciones sin coste adicional y recuerda que “el software gratuito ya existe”, la realidad es que muchos negocios baleares trabajan con sistemas complejos o integrados que no pueden sustituirse de un día para otro por una aplicación sencilla.
Además, buena parte de los autónomos que facturan poco —un colectivo numeroso en las islas— deberán decidir si mantienen su operativa actual, con coste añadido, o migran a la herramienta pública, que no siempre encaja con las necesidades reales de determinados sectores turísticos y comerciales.
El Ministerio también recuerda la existencia del Kit Digital como apoyo, pero en Baleares muchos autónomos de baja facturación quedaron fuera de esas ayudas por falta de tramos adecuados o por la burocracia que exigían.
DATOS, PRIVACIDAD Y UNA VIGILANCIA MÁS CERCANA
Otro de los puntos críticos es la transmisión de datos. Verifactu permitirá a Hacienda recibir información prácticamente en tiempo real —si el negocio opta por esa modalidad— o almacenarla para consulta posterior.
La AEAT aclara que no recibe todos los detalles de cada factura y que la descripción de productos es un campo libre. Pero también reconoce que la información podrá analizarse sin necesidad de notificación previa: “Nada impide que esa información que se recibe sea analizada a efectos de valorar la situación tributaria de un contribuyente”, señalan.
En cuanto al almacenamiento, Hacienda confirma que los datos se guardarán en servidores propios y que los desarrolladores solo podrán acceder a ellos si el contribuyente lo autoriza expresamente.
BARES, TIENDAS Y NEGOCIOS DE TEMPORADA: LA TORMENTA PERFECTA
Si hay un lugar donde Verifactu puede causar un terremoto, es Baleares. La combinación de negocios pequeños, estacionales y con escasa digitalización previa convierte a la comunidad en un territorio especialmente vulnerable.
La hostelería tradicional, las tiendas de barrio, los mercados ambulantes y buena parte del comercio local siguen facturando con sistemas muy básicos que deberán modernizarse a contrarreloj. Y en los sectores turísticos —hoteles, empresas náuticas, ocio— la integración entre plataformas será compleja.
La Agencia Tributaria confirma que actividades como ferias o mercados también entrarán en el sistema si facturan mediante software: “Depende de si utilizan un software informático para facturar. En tal caso, probablemente estarán obligados a cumplir con Verifactu”, matizan.
¿QUÉ PASA SI NO HAY CONEXIÓN? ¿Y SI FALLA EL SISTEMA?
La administración responde que los cortes no serán sancionables si son ajenos al comerciante: “Si es realmente ajeno al comerciante, no”, afirma Hacienda.
Y sobre trabajar sin conexión durante horas, explica que el software deberá reenviar los datos cuando el sistema vuelva a funcionar, estableciendo marcas de incidencia sin obligación de parar la actividad.
EL CAMBIO MÁS PROFUNDO: ACABAR CON LOS "EXCEL FAMILIARES"
Más allá del debate técnico, Verifactu supone un cambio cultural en Baleares. Se acaban las facturas manuales, los tickets improvisados y los excels que heredaban generaciones de comerciantes. Hacienda lo justifica por motivos de justicia fiscal y competencia. “La inexistencia de riesgo de fraude es subjetiva… y detrás de una baja facturación puede haber facturación no declarada”, argumentan.
El sistema no solo busca transparencia; busca eliminar el “software de doble uso” que la AEAT admite haber detectado en diversos sectores.








