Para llevar a cabo esta entrevista nos citamos en el estudio del artista Toni Crespo, (al que ya tuvimos en esta sección) y es amigo del cirujano. Cuando entré, estaba pintando y sonaba música de jazz…
Martín todavía no ha llegado. Ha avisado que vendrá unos minutos tarde – comentó Toni. - Mientras tanto voy a buscar unos cruasanes y preparo café – Por mí, fantástico. - Contesté.
Así fue, unos minutos después se incorporaba Martín March, un cirujano retirado que ahora dedica parte de su tiempo a escribir.
Pido disculpas por mi tardanza, pero esta noche no he dormido bien, me fui a la cama con la idea de escribir un poema y esta mañana todavía me invadían dudas de cómo darle forma, hasta que lo he acabado.
¿Y podemos saber de qué trata?
Será uno de los poemas de mi segundo libro; “El hombre proscrito” y tiene que ver con Giordano Bruno. Un cosmólogo y filósofo que proponía que el sol era solo una estrella y lo que se conocía como universo contenía un sinnúmero de mundos, cada uno habitados por humanos y por animales.
Estas teorías cosmológicas dejaban atrás las del patrón copernicano. Por estos motivos y otros razonamientos fue condenado por la Inquisición romana que lo declaró culpable de herejía. Sería ejecutado por las autoridades de Roma, quemado vivo en la hoguera.
Para completar este poema he recurrido a personajes como el matemático y astrónomo Copérnico que formuló la teoría heliocéntrica del sistema solar y fue crítico con las soluciones matemáticas de la astronomía contemporánea. También el astrónomo y físico Galileo es uno de los personajes que cito en el poema, la frase que se le atribuye; “Eppur se muove”, y sin embargo se mueve, por eso habrá quien triunfe y no será Roma, me resulta trascendental. Se supone que la pronunció ante la Inquisición, tras revocar su teoría heliocéntrica, obligado a abjurar de que la tierra se movía alrededor del sol y así evitar la condena por herejía.
A pesar de aquella renuncia forzosa por la presión eclesiástica, Galileo siguió manteniendo su convicción en secreto. Estos tres nombres tienen numerosos puntos de conexión; Copérnico, Bruno y Galileo.

Déjeme decirle algo más sobre la proscripción…
El hombre ha sido proscrito de manera individual o general desde que expulsaron a Adán del paraíso. Cristóbal Colón, también lo fue en aquellos momentos en los que una tripulación desesperada tras muchos días de navegación, se amotinó en cubierta y él, se encerró en su estancia, en su soledad y apelando ayuda a Dios. Hasta que oyó; ¡tierra a la vista! No dejó de sentir un destierro interior.
Martí March Martínez, nace en el Port de Pollença en agosto de 1957.
Vive dos etapas en Barcelona una como estudiante en un Colegio Mayor, la residencia Muñoz Grandes donde conoce a muchos jóvenes mallorquines, la otra como médico licenciado en Cirugía.
Fueron seis años viviendo de una economía reducida. Hice el MIR, y acabé a finales de 1980, después me incorporé a filas en Sevilla. Curiosamente empecé el 23 de febrero de 1981, el día del Golpe de Estado de Tejero y había una gran confusión. Allí tuve plaza en el servicio de cirugía del Hospital Militar Vigil de Quiñones de Sevilla y me permitieron vestir de paisano. Fue un periodo de comodidad por el trato que recibí.
¿Cómo era aquella Barcelona que conoció en su época de estudiante?
Conocí una ciudad vanguardista entre el 82 y el 87. Me instalé en un piso compartido, un piso cómodo de estudiante en la zona gótica. Fui feliz. Viví la Barcelona de noche, conviviendo con artistas, muchos de ellos travestis que trabajaban concienzudamente por los derechos humanos. Muchos fueron el motor, los iniciadores de la vanguardia, aquellas discotecas Lotosus y Distrito Diferente, fueron referentes. Gente como La Paca, La Fernanda que todo el mundo quería estar en sus clases de baile, el Bar Kike, Ocaña y Nazario, son nombres que influyeron notablemente en la Barcelona canalla preolímpica y en el nuevo concepto de status social, con sus actos de rebeldía. Todavía no había hecho su aparición el SIDA.
Nazario Luque, dibujante de cómics escribió “Las noches de Paca la Tomate, San Pollardino y otras locas memorias de la Barcelona underground”, documentando lo que ocurría cada noche en aquellos emblemáticos lugares.
Existía una tienda llamada Discos Castelló que me traía discos LP de Alemania que aquí eran difíciles de encontrar, de Philip Glass y de Michael Nyman por ejemplo, leía al francés Arthur Rimbaud, un poeta transgresivo por su surrealismo, influyente en la literatura moderna, Albert Camus le consideraba el más grande de todos los poetas. Baudelaire era otro de mis preferidos.
Baudelaire, fue descrito por el periodista Barbey d’Aurevilly como “el dante de una época decadente”. Pesaban las deliberaciones del ensayista y crítico de arte Paul Verlaine que lo incluiría en la lista de poetas malditos de Francia del siglo XIX, acusándole de vida bohemia y de desmesuras, de ahí la visión diabólica que embebe su obra, afirmaba. No obstante, la mayoría de quienes han escrito sobre Baudelaire coinciden en señalar que fue el precursor de la poesía moderna.
Reconozco que en ocasiones ibas al hospital sin haber dado una sola cabezada. Confiabas en tus fuerzas y sabías que un superior te cubría las espaldas en el trabajo y que ya habría tiempo para descansar. Era joven y poseía una gran energía. Fue un periodo de libre albedrio que, al acabar la residencia cambiaría rotundamente. Al recibir mi licenciatura, por encima de todo solo existía la responsabilidad de mi trabajo.

Un día alguien comentó de ir a visitar la exposición de un joven mallorquín…
Sí, un pintor llamado Espínola fue quien nos avisó. Fue impresionante ir a ver aquella exposición de agujeros a primera vista, pero que eran “ánforas” de Miquel Barceló, (en 1984) a quien poco después encontré en un restaurante comiendo con las manos una cabeza de cordero. Me resultó curioso.
Continuando con la cronología biográfica, en 1982 se desplaza a Barcelona con plaza como cirujano en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau…
Me sentí muy querido, valorado y respetado por todo el personal. Como médico profesional ejercí en cirugía general y digestiva, sistema endocrino y mama. Conocí a Carmen, la que sería mi mujer.
Carme su mujer, a quien conoció en Barcelona es su pareja de siempre. Además de enfermera de profesión, instrumentista, relaciones públicas, compañera, ha estado presente en muchas de sus operaciones.
En 1988 regresé a Mallorca y ella se quedó durante un tiempo en Barcelona, hasta que me establecí y al poco tiempo vino a la isla.
Nos casamos en la Basílica de Santa María de Mar de Barcelona.
Recuperar el aire de la isla y el mar que la rodea, el entorno, fue de lo más gratificante en lo profesional y en lo familiar, junto a mi esposa y posteriormente con la llegada de nuestros hijos, Laura, Carme y Martí.
Pasó por diferentes centros de la ciudad de Palma, Hospital de la Cruz Roja, Hospital de Son Llàtzer, Clínica Rotger entre otros.

Hemos estado hablando de otras cosas, pero lo que hoy nos ha traído aquí es; “La muerte paso a paso y otros poemas”, una edición bilingüe en castellano-catalán. Háblenos de su libro…
Como se explica en la sinopsis, es una visión poética que va de la existencia a la no existencia. Dudas y contradicciones surgen a lo largo del libro con mis planteamientos, desde una modesta reflexión sobre el que posiblemente sea el tema que más nos incumbe durante la vida.
Muchos amigos se han extrañado, diciendo que no conocían esta faceta mía. Alguno, ofendido, me lo ha hecho saber.
Durante su trayectoria profesional se ha encontrado ante numerosas y difíciles situaciones… ¿Han influido en que se plantease el desarrollo de estas páginas literarias?
Podría ser. Recuerdo un caso particular de un enfermo que estaba a punto de morir, era pescador. Yo tenía que operarle, pero había pocas esperanzas de éxito y, él me dijo; no se ofenda, a mí no me viene de una pescada, ya he hecho en mi vida todo lo que tenía por hacer. Proceda doctor.
¿Cuál es la pregunta que más veces le han formulado?
¿Se le ha muerto alguien en una operación?
¿Cómo médico puede ser un experto sobre la muerte?
Diría que no. Estamos cerca, pero siempre reflexiono y en esa reflexión me digo; vamos por partes. Para hablar de la muerte es inevitable meditar sobre las creencias, la religión, los cristianos y si empiezas a conversar con uno o con otro, comienzan a surgir más conceptos, la Biblia, la fe, el miedo, el existencialismo cristiano o ateo, el sufrimiento, la esperanza, la resurrección,
Conversar sobre este asunto merece de un profundo y largo análisis en el que no paras de meterte en laberintos. La frontera entre la vida y la muerte, esa línea al borde de la existencia y de lo desconocido no hace más que proporcionarte dudas y eternas preguntas.
Antes de empezar la entrevista ha hecho referencia a la historia de una cruz…
Durante unas obras en una finca familiar encontramos una cruz de cementerio y decidimos plantarla, le puse una base y le añadí una placa. No es la tumba de nadie, pero mi amigo Toni Crespo la vio por casualidad y le agradó tanto el epitafio que escribí, que lo adaptó para una de sus obras.

Breve relato – dedicado a Martín March y a Toni Crespo
Se presentó en la clínica con lúgubre vestimenta, la impresión es que se trataba de algún directivo de la empresa sanitaria.
Nadie podía imaginar que su misión era cortar el cordón umbilical que sostenía el alma de aquel pobre hombre con sus últimos instantes de vida.
Los médicos no albergaban ninguna esperanza de que mejorase su situación en el proceso del cáncer de páncreas metastásico, a pesar de que en las últimas horas mostrase una lucidez terminal fuera de lo común. Con la muerte presente y el diagnóstico médico en contra, poco optimismo se respiraba en el espacio. Sucedió lo inesperado, el escritor dio un giro argumental al destino, el enfermo se recuperaría por arte de magia. Las células cancerosas anularon sus viajes por el sistema linfático y los tumores repartidos por diferentes partes del cuerpo habían desaparecido.
Esta vez la muerte iba a perder la partida. – dijo Martín.
Hagamos un ejercicio de regresión…
¿Cuándo se produce su interés por ser médico?
Estudié medicina porque mi tío Andreu, hermano de mi madre, era médico de familia en Pollensa. Yo le admiraba. Me iba a pescar con él en un “llaüt” y los pescadores en el puerto le avisaban donde podría encontrar piezas y muchas veces al regresar la gente esperaba para consultarle cualquier tipo de dolor. Era muy querido. Eso llamaba poderosamente mi atención.
¿Se ha arrepentido alguna vez de haber tomado ese camino?
En la actualidad, cuando pienso en aquella determinación, no me hago a la idea de haberme dedicado a otra profesión. No me arrepiento porque siempre me he sentido útil para la sociedad y eso es lo más reconfortante. Quería ser como mi tío, un hombre que diese confianza a los demás. No he disfrutado de mi vida familiar, he sido médico 40 años en cuerpo y alma, las 24 horas del día. Involucré a mi mujer, a mi familia y siempre noté que estaban de mi lado, pero les robé parte de su tiempo. A veces me llamaba alguien para una urgencia, yo estaba en casa en pantalón corto y aseaba mi aspecto antes de ir a verle, para que el enfermo sintiera mi aprecio hacía su persona.
Cuando se jubila, se dedica a desarrollar una pasión interior, la poesía…
Siempre me ha gustado leer. Me satisface más leer buenos poemas que conseguir confeccionarlos yo. Me dan placer. Las musas van y vienen así que cuando es el momento procuro que no se me escape y por eso siempre voy con una libreta y un bolígrafo. Me exijo mucho y no es humildad, es respeto a los escritores que admiro.
Ya he nombrado de mi época de estudiante a algunos poetas franceses, pero uno de mis escritores favoritos ha sido Robert Graves, como poeta y como investigador de la mitología griega y su trabajo sobre La diosa blanca, me he hecho con algunos de sus libros. Me ha gustado Costa y Llobera, su poema l’Arpa es fascinante. Creo es que su mejor poema. También me pasa con los de Baltasar Rosselló-Porcel, algunos me parecen sublimes.
¿Una frase filosófica que le acompaña?
Recordando el Viatje a Itaca; “lo importante no es el destino, sino lo que ocurre en el viaje”.
¿Una reflexión?
“Cuando un enfermo deja de nombrarte doctor y cambia a señor March, sientes que tu papel ha funcionado”.
¿Cómo es ahora su día a día?
Escribir todo lo que puedo y de vez en cuando salir a navegar.
Cada 15 días acudo al Colegio de Médico para asistir a unas charlas del escritor Gaspar Valero sobre la historia de Mallorca. Paso a paso descubrimos secretos de las costumbres, de las tradiciones, de la literatura, etc.
Llegamos al fin de la charla, aunque les aseguro que con Martín hubiéramos podido continuar hablando algunas horas más.
Es una de esas ocasiones en las que tienes la impresión de haberte cruzado con una persona poseedora de pericia que le ha dado un profundo discernimiento y, se me ocurre aludir a sus referencias mitológicas para definir el concepto metafórico del pozo de sabiduría, original de las mitologías celta y nórdica, con “el pozo de Connla” y “el pozo de Mímir”. Quien bebía de esas fuentes se aseguraba el conocimiento universal.

Toni se acercó, nos ofreció algo de beber, y aceptamos.
Parad de hablar y brindemos por este encuentro de hoy – dijo el anfitrión.
Seguimos hablando un buen rato.
Texto: Xisco Barceló
Fotografías: Xisco y Martín


