Tal día como hoy 7 años atrás, un 30 de julio de 2009, la banda terrorista ETA colocaba dos coches bomba en Palmanova, en los bajos de dos vehículos estacionados frente a sendas dependencias de la Guardia Civil. Uno de los coches explosionó acabando con la vida de dos jóvenes agentes, Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salvá Lezaun. El otro vehículo pudo ser desactivado por los Tedax. Aquel fue el último atentado terrorista mortal que perpetró ETA, grupo criminal que ha abandonado su actividad aunque se resiste a disolverse. Sin embargo aquel atentado supuso un tremendo jarro de agua fría en la conciencia de los mallorquines y de los ciudadanos de Balears, en quienes había arraigado la creencia de que en el territorio insular nada podía pasar porque las islas eran un territorio más seguro que ningún otro. Obviamente no era así, ETA atentó en el archipiélago y lo peor de todo, aquellos crímenes por ahora han quedado impunes porque no se conoce la identidad de los autores y los etarras no colaboran en facilitar información de los atentados cometidos y de responsabilizarse de sus actos, lo cual complica la situación y hace dudar de que se hayan arrepentido del sufrimiento que causaron durante décadas.
España y Balears no se puede permitir de ningún modo dejar de ser un destino seguro
En este contexto parece adecuado reflexionar sobre el papel de la seguridad ciudadana en un territorio cuya principal industria es el turismo. Cuando vemos que el terrorismo yihadista atenta contra intereses turísticos en países del Mediterráneo que son competidores directos de Balears, destruyendo la fuente de ingresos principal de aquellos Estados, es cuando cobra aún más importancia la seguridad que hemos de proporcionar a nuestros visitantes y que ellos valoran muy prioritariamente a la hora de escoger dónde disfrutar sus vacaciones. España y Balears no se puede permitir de ningún modo dejar de ser un destino seguro, que es así como somos percibidos por los turistas que nos visitan.
Aunque la normativa que lo regula no lo prevé, no estaría de más que una parte del dinero que se recauda con el impuesto de estancias turísticas o 'ecotasa' se destinara a mejorar las instalaciones, medios materiales y equipamiento de las Fuerzas de Seguridad que trabajan en Balears. Algo que redundaría en mejorar aún más los estándares de calidad y profesionalidad que prestan Policía Nacional, Guardia Civil y Policías Locales, a quienes hay que reconocer su trabajo cotidiano en pos de la seguridad de todos. Pero no olvidemos que si en Balears fallase la seguridad, sería letal para el turismo.





