El gobierno griego ha dicho que a partir de octubre no pagará ni los salarios ni las pensiones. Se acabó el dinero y ya no hay quien le preste porque también lo que les han prestado se lo han comido. Es decir que se acabó. Será una dramática experiencia que tiene muy pocos precedentes en el mundo. ¿Qué harán ahora? Fuera de Grecia, en la banca europea, ya hay bastante con asumir los miles de millones de euros de descubierto que deja el país heleno. Pero dentro de Grecia se enfrentan a una crisis de proporciones incalculables: ¿qué harán? ¿Qué les puede decir ahora el gobierno a sus ciudadanos? Sin duda, ahora sí que va a adelgazar el sector público: si no se cobra, la gente saldrá corriendo. Pero esta no era la fórmula inicialmente prevista. Ustedes verán: es dramática e indeseable la situación griega -que por cierto, es culpa de todo el país, pero sobre todo de la derecha-, pero no deja de ser una lección para quienes hemos jugado con la deuda y para los que aún no se han dado cuenta de lo difícil que es gestionar estas crisis.
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