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Agustí Villaronga: 'Confío no solo en sobrevivir, sino en continuar con la energía de antes'

Agustí Villaronga: "Confío no solo en sobrevivir, sino en continuar con la energía de antes"

Por Alicia G. Arribas
miércoles 10 de noviembre de 2021, 16:21h

El cineasta mallorquín Agustí Villaronga vuelve este viernes a las salas españolas con "El vientre del mar", una versión libre y poética de un texto de Alessandro Baricco sobre el naufragio de una fragata francesa en 1816, aunque, en realidad, la cinta es una reflexión sobre los naufragios de nuestro tiempo. El estreno coincide con el conocimiento de la enfermedad del cineasta, de la que confía "no solo en sobrevivir, sino en continuar con la energía de antes".

"En una balsa metes a 150 personas sin quillas, sin timón, sin bordes, con el agua hasta las rodillas, y a la primera tormenta se va un montón de gente. Pero luego no hay víveres para los que han quedado vivos: cuanta más gente se mantiene, más difícil es sobrevivir, y entonces, sobran. Y sobrar es la supervivencia a costa de los demás". "Y eso es jodido, pero eso pasa. Pasa en una frontera, pasa en una guerra. Y en una sociedad como la nuestra, donde las cosas de fuera te van inmunizando -vas viendo desastres y ocurren otros de los que no te enteras-, a mi me preocupa, y mucho, si hablamos en serio, la justicia española".

"A nivel político -precisa-, no me meto, pero creo que a nuestra sociedad le falta mucha empatía, ponernos en el lugar del otro. Eso arreglaría bastantes cosas".

Estas son las primeras reflexiones que Villaronga -Premio Nacional de Cinematografía 2011- relata hablando de su duodécimo largometraje, una producción rodada en blanco y negro que iba a ser una obra de teatro y que la pandemia hizo que fuera película. Tras triunfar en los festivales de Moscú y Róterdam, "El vientre del mar" literalmente arrasó en el español de Málaga; también es la única cinta española que puede acceder a los Premios de Cine Europeo.

La película es una belleza, pero no es ni comercial ni muy fácil de ver, ¿qué espera del juicio del público?

De la llegada a las salas espero poco, pero no por la película. Ha habido un descalabro que empezó antes de la pandemia y, con la pandemia ya fue un desastre. Y cuando pudo, la gente no fue al cine. La recaudación es ahora la mitad que antes.

Fui al cine el otro día, no diré cual vi, pero eramos tres. Todo estaba cogido por 'Dune' y James Bond. No lo veo con tristeza, sino como una realidad.

"La gente cree que los del cine vivimos como reyes y no es verdad, vivimos muy justitos. Nuestras jubilaciones son muy pequeñas y yo no puedo dejar de trabajar"

¿Le encuentra relación a sus películas y las cosas que le han pasado en la vida? En esa idea, ¿qué significa 'El vientre del mar'?

"El vientre del mar" es un poco continuación de un instinto de trabajar del cine que a mi gusta y me conecta mucho con mis primeras películas, con "Tras el cristal" (1986), "El mar" (2000), "Aro Tolbukhin: en la mente del asesino"(2002), que son más de creatividad libre, con temas que a mi me gustan mucho.

Me conecta de una manera muy especial, porque esta película, al ser muy sencilla, al rodarse con pocos medios y en situaciones un poco difíciles, se convierte en una peli pequeña, casi pirata, y eso da una libertad y una alegría que no tienes con según qué películas, y lo digo después de rodar "Nacido rey", que tuvo 20 millones de dólares de presupuesto.

"El vientre del mar" supone un pasito más, y lo siguiente, a ver qué será.

Hablando del futuro, ahora que se está tratando una enfermedad grave, ¿ve la vida de otra manera?

A la primera persona que se lo dije fue a mi pareja, 'hombre Agustín -me dijo- toda la gente nos hacemos viejos y luego nos morimos,' y yo pensé, coño, qué forma de animar (se ríe).

Pero yo confío mucho en salir, y en salir 'no tocado', no solo sobrevivir, sino continuar con la energía de antes, porque claro -se sincera- la gente cree que los del cine vivimos como reyes y no es verdad, vivimos muy justitos. Nuestras jubilaciones son muy pequeñas y yo no puedo dejar de trabajar. Hablamos de poesía y de creatividad y el rollo (se ríe), pero somos personas y necesitamos comer.

El libro de Baricco habla del mismo suceso que inspiró el cuadro de Géricault "La balsa de la Medusa", un naufragio real, pero hoy es imposible ver la película sin pensar en las personas que pierden la vida tratando de llegar a Europa.

Cuando trabajaba en el guion, todo el rato se me venía a la cabeza el Mediterráneo. Más de doscientos años después de esa tragedia, en la que solo sobrevivieron 13 de los 150 ocupantes de aquella precaria balsa, cayó en mis manos el diario de un muchacho de Mali que sobrevivió en una patera donde encontraron 23 cadáveres.

El chico contaba el día a día de lo que había pasado de un modo muy práctico: aquí una tormenta se llevó a tantos, aquí murieron tantos... Y coincidía bastante con los diarios de Savigny. Pensé, 'parece mentira', por su conexión con los lamentables asesinatos que se llevan produciendo ya años en el mar, y que no hacen más que empeorar.

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