Francina Armengol, irresponsable según ella del histórico batacazo del socialismo balear en los últimos comicios autonómicos, plantea una estrategia al más puro estilo Rubalcaba para llegar al congreso del PSIB previsto tras las próximas elecciones generales como única aspirante a liderar el partido en las Islas. Sin embargo, el “dedazo”, la misma fórmula de la que se han beneficiado Rajoy y Rubalcaba, no vale igual para la sucesora digitada por el cabecilla saliente, Francesc Antich, que para los próximos aspirantes a la Moncloa, ya que ambos se producieron en un contexto similar, y que es diferente al de Armengol. Evitar tener a dos miembros de un mismo Gobierno peleándose en los telediarios fue la base para justificar que lo mejor para los partidos era sortear la democracia interna y que el heredero fuera decidido por el dedo índice de nada menos que de un presidente del Ejecutivo español. Había temor entonces por una guerra televisada entre Rajoy y Rato, los dos vicepresidentes de Aznar, y mucho más miedo ha existido el PSOE por el esperpento de ver al número dos del gobierno, Rubalcaba, enfrentándose con todo su arsenal estratégico a la pujante ministra de Defensa, Chacón, con una puesta en escena hábilmente estudiada. Francina Armengol, en cambio, llega a la lucha por la jefatura del socialismo balear tras no haber logrado ni 80.000 votos en Mallorca, perdiendo más de 20.000 en cuatro años, y bajando su cuota de apoyos del 30,16 por ciento en 2007 al 23,61 por ciento este año. La presidenta en funciones del Consell de Mallorca ha justificado estos resultados en los recortes de Madrid y de Europa, y ha obviado la maquinaria de propaganda pública que a su disposición tiene cualquier Administración, y que sus antecesores en las instituciones resultaron ser los ejecutivos más corruptos de la democracia española. Un debate interno en el PSIB hasta que dentro de un año se celebre su congreso no dañaría las expectativas electorales, pues aún faltarían 3 años para los siguientes comicios, lo que las excusas esgrimidas en el caso de Rajoy y Rubalcaba para defender sus dedazos no tendrían la misma consistencia para Armengol. Mientras tanto, Aina Calvo evita con sutileza pronunciarse sobre si se presentará como alternativa a Armengol, y un paso atrás en su caso no sería igual al de Carme Chacón, que tuvo fuertes presiones del aparato de Ferraz, y que ahora no existen en el seno del PSIB. Además, el socialismo balear siempre ha contado en Madrid con un ambicioso representante, y en batallas de este tipo, los candidatos a menudo brotan de la nada.




