El pecio de Binisafúller, ubicado en el sur de la isla y descubierto en los años 60, es objeto de una nueva campaña de excavaciones que se desarrollarán durante este mes de octubre.
Los trabajos arqueológicos, que se iniciaron este sábado, son posibles gracias a las aportaciones económicas del Consell Insular, Amics del Museu de Menorca y las empresas Binibeca Diving y Náutica Puig.
"Esperamos recuperar materiales que nos permitan aportar nuevos datos para el estudio de este pecio", han señalado los promotores de las excavaciones.
Los últimos trabajos realizados en el barco, que se encuentra a 20 metros de la costa y a una profundidad de entre 6 y 7 metros, se llevaron a cabo en el año 2011 gracias a una aportación del Gobierno central en el marco del Plan Nacional para la elaboración de cartas arqueológicas subacuáticas.
La campaña, de solo 15 días de duración, se centró en una zona que presentaba una gran acumulación de restos de ánforas ibéricas, de las cuales se recuperaron tres ejemplares completos. Asimismo, también se recuperaron algunas cerámicas finas y ánforas púnicas.
Los trabajos sirvieron también para determinar que el buque hundido data de entre finales del siglo V a.C y la primera mitad del siglo IV a.C.
Asimismo, entre los año 2006 y 2008, la entidad Amics del Museu de Menorca, conjuntamente con Arqueolític Terra-Sub, realizó una serie de sondeos en la zona con el objetivo de analizar el estado de los restos de madera del barco, así como de realizar nuevos estudios de arquitectura naval.
Estas campañas permitieron delimitar el perímetro del área arqueológica y evaluar el potencial arqueológico que quedaba por excavar.
En 2006 también ser organizó una campaña de corta duración durante la cual se localizó numeroso material arqueológico sellado por un estrato de raíces de posidonia oceánica muerta.
La primera intervención en el pecio de Binisafúller tuvo lugar en el año 1975 a cargo de la Universidad Complutense de Madrid y el Centro de Investigaciones Submarinas de Menorca.
Durante esta campaña se excavaron unos 54 metros cuadrados y se recuperaron más de un centenar de ánforas ibéricas, cuatro ánforas púnicas procedentes de Ibiza y tres piezas de cerámica fina.








