Cuando escribo estas líneas es el día de Santiago, mi santo. En Mallorca se considera más importante celebrar el santo que el aniversario de nacimiento. Tengo que decir que la práctica totalidad de la gente que me importa ha tenido el tiempo suficiente para felicitarme y desearme un buen día. Gracias de todo corazón a todos cuantos os habéis acordado de mí y a los otros naturalmente también.
Santiago Apóstol, patrón de España, era hasta hace unos años fiesta nacional librándose de trabajar siendo especialmente significativo la ofrenda al Apóstol que hacía el Jefe del Estado o en su nombre el Presidente de la Xunta. Espero con interés los resúmenes de prensa para conocer su contenido.
Si bien el Estado Español es un estado aconfesional no es malo que por cultura y tradición mantenga sus símbolos, no me estoy refiriendo a los toros que es un tema que no me interesa en exceso, sino a que mantenga un Patrón aunque este no tenga un soporte legal.
Recuerdo con especial emoción la primera vez que abracé al Apóstol en Santiago; no estoy planteando una cuestión religiosa sino humana, fue un cúmulo de sensaciones maravillosas; la semana próxima mis hijos por primera vez y yo volveremos a abrazar al Apóstol en un acto que a buen seguro será de nuevo entrañable.
Y que le voy a pedir al Apóstol en ese abrazo?, le voy a pedir por mis seres queridos, familia y amigos, por los que se consideran mis enemigos y se equivocan porque no tengo enemigos, por este pequeño país nuestro y por el resto del Estado para que el Apóstol ilumine y de un poco de sabiduría a nuestros gobernantes, especialmente por la Presidente Armengol y por mi Alcalde Hila que son los que tienen en su mano reducir las colas de gente pidiendo comida en los Capuchinos, para que ayuden a los que no tienen nada material pero sobre todo espiritual, que se han marginado siempre con motivo de nuestra sociedad.
También voy a pedir por esa sociedad nuestra que pierde el norte, que asesina sin razón rompiendo familias de forma irracional, por esa sociedad que ha abandonado cualquier principio moral que la una, que deje de valer todo en nombre de un Dios, se llame como se llame y en nombre de una fe se cometan locuras. Le pediré al Apóstol para que me de fuerza para ser rebelde contra esa sociedad y pueda aportar mi granito de arena para cambiarla y así poder dejar a mis hijos y futuras generaciones un mundo mejor del que hemos recibido de nuestros padres. Espero con ansiedad ese abrazo. Que pasen un buen día.



