Lamentablemente, la Diada de Mallorca no es una celebración que despierte ninguna emoción entre la mayoría de la ciudadanía de la isla. La indiferencia es total, aunque no es algo nuevo ni que haya sucedido este año, con el cambio de fecha. Se trata de una fecha marcada en el calendario principalmente para políticos y periodistas. Poco más.
El acto institucional de la Diada de Mallorca, celebrado este viernes en el Teatre Principal, ha despertado, además, críticas entre los partidos de la oposición. PP y Ciudadanos censuran el excesivo protagonismo de Més, partido al que pertenece el presidente de la institución insular, Miquel Ensenyat. Estas apreciaciones cobran fuerza si se tiene en cuenta que no acudieron al Principal ni la presidenta del Govern, Francina Armengo, ni tampoco ningún conseller ni consellera del PSIB, lo cual es sumamente sospechoso.
Lo deseable sería que el desarrollo del acto estuviese consensuado al menos en parte con todos los grupos representados en el pleno del Consell de Mallorca, pero eso quizás sea pedir demasiado porque sería tanto como hacerlos a todos partícipes y es dudoso que la generosidad, tanto del equipo de gobierno como de la oposición, llegue a tanto.
Pero es forzoso demandar a todos los partidos mayor altura de miras, mayor implicación de la ciudadanía en la Diada y que no sea patrimonio de nadie en particular, sino de todos en general.





