Situado en el medio de la ciudad, justo delante del casco antiguo, su origen se remonta a 1273, año en el que ya se habla del actual Moll Vell, instalaciones que se mantienen hasta principios del siglo XIX, fecha desde la que se suceden las obras que, ininterrumpidamente, van configurando el puerto actual, unido de una punta a la otra por el Passeig Marítim, que fue literalmente robado al mar en los años 60. Se divide en cuatro zonas diferenciadas: Muelles comerciales, muelle de Poniente, dársena deportivo-muelle de Ribera y Dique del Oeste. Cuenta con unos servicios que, pese a las limitaciones de espacio, han posibilitado la consolidación del puerto como uno de los más importantes de todo el Mediterráneo en tráfico de cruceros. En 2002 registró más de un millón y medio de pasajeros, tanto de línea regular como cruceristas.





