Ha sido el Grupo de Delincuencia Económica y Delitos Tecnológicos de la Policía Nacional el que ha llevado las investigaciones de la la 'operación Zemtrun'.
Las pesquisas permitieron desarticular un grupo criminal especializado en estafas relacionadas con alquileres vacacionales y que habría causado un perjuicio económico de unos 18.000 euros.
Un caso que comenzó a investigarse en diciembre de 2025, cuando la policía recibió varias denuncias en un corto espacio de tiempo.
Todas las víctimas coincidían en la misma operativa utilizada por los sospechosos.
FALSOS ANUNCIOS DE ALQUILER
La Policía Nacional descubrió que los estafadores buscaban viviendas vacacionales anunciadas en plataformas digitales y las alquilaban durante dos o tres días utilizando documentación falsa.
Una vez dentro de las viviendas, realizaban fotografías eliminando cualquier objeto que pudiera identificar el inmueble. Después publicaban anuncios en internet haciéndose pasar por los propietarios legítimos de las viviendas.
Según la investigación, aprovechaban la dificultad para encontrar vivienda y la urgencia de muchos ciudadanos por conseguir un alquiler en la isla.
Los supuestos propietarios generaban confianza permitiendo que los interesados visitaran previamente la vivienda sin pedir dinero por adelantado.
VISITAS Y PAGOS DE HASTA 7.500 EUROS
Tras contactar con las víctimas, los investigados aseguraban encontrarse fuera de Mallorca por motivos laborales y explicaban que la visita al inmueble la realizaría una supuesta hija suya.
Los interesados acudían entonces a la vivienda y realizaban la visita sin detectar irregularidades, ya que realmente se trataba del inmueble anunciado.
Después de confirmar su interés en alquilar el piso, las víctimas realizaban pagos correspondientes a dos meses de fianza y un mes por adelantado. En algunos casos llegaron a transferir hasta 7.500 euros.
Para reforzar la apariencia de legalidad, los investigados enviaban contratos de arrendamiento falsos.
DEJABAN DE RESPONDER A LAS VÍCTIMAS
Cuando se acercaba la fecha de entrada en la vivienda, los supuestos propietarios dejaban de responder llamadas y mensajes y nunca entregaban las llaves.
En uno de los casos, una víctima entregó el dinero en efectivo y recibió las llaves de una vivienda turística, aunque posteriormente descubrió la estafa.
Además, los agentes atribuyen a los arrestados un delito de hurto por sustraer objetos del interior de una de las viviendas utilizadas.








