Andratx. Este islote, situado frente a las playas de Sant Elm, ocupa un papel señalado en la historia de Mallorca. El 7 de septiembre de 1229, después de una accidentada travesía desde Salou, la flota de Jaume I de Aragón llegaba a esa costa para iniciar la conquista de Mallorca, entonces en manos musulmanas. En los alrededores de es Pantaleu se reagruparon las naves cristianas antes de desembarcar, y según cuenta el Llibre dels fets, dictado por el propio rey: “El domingo a la hora de mediodía vino un sarraceno que se llamaba Alí de la Palomera, nadando hasta nosotros, y nos contó noticias sobre la isla y sobre el rey de la ciudad”. De esta forma, Alí, que viviría en una alquería cercana, se convirtió en un colaboracionista del ejército real y, probablemente, reveló a los expedicionarios datos que les fueron de gran valor. Paraires, torre de. Palma. Ubicada junto a las terminales de pasajeros del Port de Palma, en su base se conservan algunos sillares romanos que permiten suponer que fue construida aprovechando una edificación más antigua. De ella salía una gran cadena que terminaba en su torre gemela y cerraba así el acceso al puerto.





