Lamentablemente las promesas de cambio anticipadas y aplazadas a junio por Robert Sarver tras su desembarco en el Mallorca no solamente no se han concretado, sino que reincide en el más alto secreto en cuanto se refiere a las cuentas del club. Tampoco parece haber mucho celo en la vigilancia de la Liga de Fútbol Profesional toda vez que, como ya decíamos hace tiempo en mallorcadiario.com, la propia pestaña de la Ley de Transparencia ubicada en la página web del Club, se detiene en el resultado relativo al 31 de diciembre del 2014, sin que sepamos nada de lo ocurrido a lo largo de todo el 2015 y de las cuentas que debió firmar el anterior consejo de administración presidido por Utz Claassen. Tampoco ha trascendido el resultado económico de la temporada finalizada el 30 de junio del 2016, si bien a efectos del Registro Mercantil habrá que esperar al último mes del año.
En resumen, que se nos oculta la situación actual y verdadera de la economía bermellona, ni tenemos forma de conocer qué presupuestos se manejan, ni cómo se reflejó contablemente la ampliación de capital que, se supone por alguna razón, se pactó en noviembre del año pasado pero no se ejecutó hasta el primer mes del presente. Más extraño resulta que nadie, ni aficionados ni medios de comunicación, se hagan pregunta alguna sobre ello. El entorno se come lo que le echen y el profesor alemán cerró bocas al concluir que él no pregunta cuál es el presupuesto de Coca Cola. Sin comentarios.
Aún así, revisar minuciosamente este balance del 2014 al que si tiene acceso cualquiera nos abriría los ojos a ciertos asuntos si, además, consultamos el informe de auditoría que se adjunta al mismo. No porque haya nada ilegal o antireglamentario, sino porque proporciona pistas sobre el futuro posterior.





