El repunte en el número de accidentes de tráfico graves y con víctimas mortales es un asunto preocupante, sobre todo si tenemos en cuenta que falta un mes para terminar el año, entramos en una época de fiestas en la cual se suelen cometer excesos en cuanto a conducir habiendo ingerido bebidas alcohólicas. Porque en efecto, las autoridades advierten de que en muchos siniestros están presentes el consumo de alcohol y drogas, un cóctel mortal que hay que evitar a toda costa.
La conducción de vehículos exige tener las facultades en plenitud de condiciones pues cualquier despiste, por leve que sea, puede acarrear consecuencias funestas. Lo demuestra el último accidente mortal acaecido en el Passeig Marítim de Palma, en el que el conductor de un coche se confundió de semáforo y creyendo erróneamente que lo tenía en verde, entró en la intersección impactando con un motociclista, causándole la muerte.
Es preciso exigir a todos los conductores la máxima responsabilidad al ponerse a los mandos de un vehículo. Pero también hace falta que se intensifiquen los controles preventivos de alcoholemia y drogas por parte de Guardia Civil y Policía Local. Además, las plantillas de estos cuerpos no están al nivel que las circunstancias requieren en Baleares, en cuanto al número de efectivos. Es necesario aumentarlos, después de años de reducción de plantillas por la crisis.





