Rafael Rama y un amigo conversando en su estudio en Porto Cristo.
Nos desplazamos a su domicilio en Porto Cristo. Me acompañó mi amigo Paco Ramis que conoce al artista y que hace unos meses, este, le había confeccionado un retrato. Bajo un cielo gris, Rafael salió a recibirnos y nos invitó a pasar. La primera estancia de la casa es la que utiliza para pintar, con una estantería que cubre parte de la pared repleta de libros, varios caballetes, obras en las paredes, todos sus utensilios colocados meticulosamente y un sofá que nos acogería mientras sucedía la interviú.
¿Queréis tomar algo? ¿Café, agua, un refresco? – Gracias, pero acabamos desayunar antes de venir. Contesté.
Paco se ofreció a tomar unas fotos, lo cual siempre se agradece.
Para empezar, permítanos conocer algún dato sobre su familia…
Mi padre Rafael nació en Piñar, Granada, y mi madre Manuela en Brenes, Sevilla, ambos se dedicaron profesionalmente a la hostelería. Tengo dos hermanos: Paulino y Manuel.
Rafael Rama Aguilar nace el 17 de septiembre de 1958 en Brenes, Sevilla… el 1 de enero de ese año se fundaba la Comunidad Económica Europea, en febrero se estrellaba un avión en Múnich y fallecía el equipo completo del Manchester United, se registró el máximo solar más potente de la Historia humana, se fundaba la compañía española Chupa Chups, España y Francia acordaban de manera amistosa compartir la soberanía de la Isla de los Faisanes, la NASA comenzaba a funcionar en EEUU con 8.000 empleados, en marzo debutaba en TVE, Matias Prats Cañete retransmitiendo un partido de fútbol y en mayo lo hacía Concha Velasco, el Arte Pop se consolidaba con notable emergencia con Jasper Johns y Roy Lichtenstein como máximos exponentes del movimiento junto a un influenciado Andy Warhol, se inventaba uno de los hitos tecnológicos más relevantes del siglo XX, el circuito integrado o chip.
Acérquenos a sus primeros años…
Tuve una infancia feliz en experiencias porque crecí entre Brenes, Sevilla, y Fulda, Alemania. Desde pequeño tuve la sensación de estar entre mundos y culturas distintas. Eso me marcó profundamente.
Jugaba en la calle. Me gustaba inventar juegos, crear con mis manos, observar lo que me rodeaba. No era tanto de seguir reglas como de imaginar. Siempre estaba construyendo desmontando, probando, experimentando.
¿De niño, tuvo un juguete favorito?
Las herramientas. Disfrutaba de desmontar, construir, arreglar cosas. Más que jugar, experimentaba. Para mí no eran objetos, eran posibilidades. Podía pasar horas intentando entender cómo funcionaba algo.
¿Cómo se desenvolvía en su rol de estudiante?
No brillaba en notas, pero sí en imaginación. Nunca fui especialmente disciplinado para el sistema escolar, pero tenía una enorme necesidad de crear, de dibujar, de pensar, de observar. Siempre estaba en otro lugar.
Cogemos los tarros de aromas que guardamos en nuestros recuerdos ¿Cómo huele si abrimos el de la adolescencia?
Como una etapa muy feliz. Volví de Alemania y regresar a mi pueblo natal, fue entrar en otra vida, otro ritmo. Había alegría. Enseguida hice buenos amigos y amigas, gente espontánea, que de pronto se paraba en medio de la calle y empezaba a bailar. Esa libertad, esa forma de estar en el mundo, me marcó. Recuerdo mi primera moto, la escuela industrial y las discotecas. Una época de descubrimientos, de libertad y de sentir que todo estaba por empezar.
¿Descríbanos sus primeras obras?
Las hice en Alemania. Pintaba retratos, paisajes y bodegones, algunos en gran formato, y solía regalarlos a mis amigos y familiares. Era algo muy espontáneo, natural, sin pensar en nada más que en hacerlo. No había estrategia, no había mercado, no había expectativas. Solo necesidad de pintar.
Corría el año 1977, Rafael tenía 19 años y una persona de su familia que trabaja en el sector de la hostelería en Mallorca, le aconseja desplazarse a la isla para trabajar. Y así lo hizo y aquí comenzaba otra etapa de su vida. Más tarde conocería a María Guadalupe para formar una familia y del matrimonio nacería su hija Eva.
¿Qué ocurrió en su primera exposición?
Fue en 1982, en la Casa del Mar de Porto Cristo, junto a mi amigo Iván Olivares. Más que una exposición, fue una revelación: mostrar lo que llevaba dentro y sentir que conectaba con otros. Fue la primera vez que entendí que lo íntimo también podía ser compartido. Fue muy especial.
¿A qué tipo de arte suele prestar su atención?
Me interesa en todas sus formas: música, escultura, fotografía… pero mi gran pasión siempre ha sido la pintura.
Para mí, la pintura tiene algo físico, casi corporal, que no encuentro en ninguna otra disciplina. Es lucha, es contacto, es materia.
¿Qué artistas de sus favoritos, han sido además influyentes en sus trabajos?
Desde Rembrandt y Goya, pasando por la luz de Sorolla y el color de Anglada Camarasa, hasta llegar al genio absoluto de Picasso y el mundo poético de Chagall, junto a la materia de Tàpies y la sensibilidad de Ràfols-Casamada.
Cada uno me enseñó una forma distinta de transitar.
¿Cómo definiría esos momentos en los que coge el pincel, se coloca frente una tela en blanco y comienza ese ritual de creación?
Lo que más siento es esfuerzo. Un esfuerzo físico y emocional. Cada pincelada es una búsqueda: dar forma, crear textura, provocar accidentes pequeños y fortuitos que me sorprendan a mí mismo. No busco el control absoluto; busco que ocurra algo en el proceso, que la pintura también decida.
Trabajo el contraste, sobre todo en el color y en la materia. Pretendo que la superficie tenga vida, que no sea lisa ni cómoda, que se sienta hecha, trabajada, casi luchada. Y por encima de todo, busco la verdad. No una verdad perfecta, sino humana: imperfecta, intensa, a veces incómoda.
¿Hubo alguien influyente en alguna época de su carrera?
Sí, una persona apellidada Sandoval, una serie de consejos suyos sobre la manera de usar el pincel, de posarlo sobre la tela, de mojarlo en la pintura, esas lecciones fueron determinantes.
¿Qué etapa de la historia del arte es para usted la más sugerente?
Es el tránsito entre finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, aproximadamente entre 1890 y 1950, cuando los artistas dejan de pintar solo lo que ven y empiezan a pintar lo que sienten.
¿Se atreve a hacer una valoración sobre su evolución?
Mi pintura ha pasado de una representación más descriptiva de la realidad a una búsqueda cada vez más emocional y simbólica.
Al principio me interesaba lo que veía: el rostro, el gesto, la luz, el objeto. Con el tiempo, eso cambió. Voy más a lo que se siente. Me defino como un artista polifacético, capaz de desenvolverme en diversas técnicas y estilos. Mis inicios se centraron en la figuración, especialmente en el retrato. He explorado el dibujo a carboncillo, el óleo, el acrílico, la acuarela, el pastel, la cerámica y la escultura, así como los estilos, clásico, impresionista, minimalista, action painting y arte conceptual. Hoy, mi obra fusiona la abstracción con elementos figurativos, creando un lenguaje visual particular. Doy importancia a la materia, a la pincelada y a los pequeños accidentes del proceso. Me baso en lo que no se puede planificar del todo. Quiero hacer imágenes vivas.
En cierta ocasión le encargaron un retrato de Rafa Nadal para hacer un acto solidario. El tenista acudió y le firmó la fotografía sobre la que iba a trabajar, mostrando su aprobación.
¿Qué podemos conocer de sus aficiones?
Me agrada observar, caminar sin rumbo, viajar sin prisa, leer, el cine, la música y pasar tiempo en silencio. Me intereso por lo que tenga que ver con el ser humano: sus gestos, contradicciones, su fragilidad, su forma de relacionarse.
Me atrae la informática como herramienta creativa y las redes sociales como reflejo de nuestro tiempo. Me fascina entender cómo funcionan las cosas, no solo usarlas. Cocinar, que también es una forma de crear.
Ya que ha hablado de lectura ¿Qué libro está entre sus preferidos?
La tierra baldía (The Waste Land), de T. S. Eliot.
Es un poema sobre la crisis del ser humano moderno, el vacío interior y la pérdida de sentido tras las grandes rupturas de la historia.
También ha destacado que le gusta el cine…
Mi película preferida es Los lirios del campo (1963). Me emociona su sencillez, su humanidad, su verdad.
¿Qué música le acompaña?
La música con alma: jazz, blues, canción de autor, música que no busca impresionar, sino acompañar siempre que sea buena, desde la clásica hasta la más actual. Destacaría a Pink Floyd, el Réquiem de Mozart, The Rolling Stones, The Beatles y la música electrónica.
Escoja uno de sus viajes inolvidables…
En 1986 realicé un viaje de un mes en el que recorrí junto a mi amigo Iván Olivares, algunos de los museos más importantes de Alemania y Francia. Fue una experiencia formativa, no solo por lo que vi, sino por cómo lo viví: mirando, aprendiendo, dejándome atravesar por la pintura. Aquel viaje me confirmó que el arte no es solo algo que se estudia, sino algo que se vive.
¿Qué desaprueba en el ser humano?
La indiferencia, la mentira, la superficialidad y la falta de empatía.
Me cuesta entender la necesidad constante de aparentar, de competir. Me duele cuando las personas dejan de escucharse.
¿A qué temas de actualidad presta su interés?
Los que tengan que ver con el ser humano. La salud mental, la soledad, el uso que hacemos de la tecnología, el ritmo de vida, la necesidad de éxito, la dificultad para estar en silencio.
Creo que tenemos más información que nunca, pero menos tiempo para digerirla. Eso me preocupa.
¿Hay algún acontecimiento internacional que le quedó grabado en la piel?
Sin duda, la llegada del primer hombre a la luna. Lo vi en directo con mi padre, y fue una de esas imágenes que se te quedan para siempre. No solo por lo que significó para la humanidad, sino por el recuerdo íntimo de estar allí, compartiendo ese momento con él.
Escoja uno de los días más emocionantes de su vida
El nacimiento de mi hija Eva. Ese momento me cambió para siempre, una mezcla de emoción, fragilidad y amor absoluto. Ese día entendí que hay cosas que no se pueden explicar, solo sentir.
Y ahora uno de sus peores momentos
Los momentos de pérdida. No me refiero a uno en concreto, sino a esos instantes en los que entiendes que algo se va y no vuelve. Esos momentos te enseñan que todo es frágil, que nada está garantizado.
¿Cómo contempla su día a día?
Como pintor jubilado, me levanto sin despertador, dejo que los pensamientos vayan llegando. Desayuno con calma, leo las noticias y me pregunto si hoy pintaré… aunque casi siempre lo hago, ya no pinto por deber, sino por necesidad. A veces duermo la siesta, otras me dejo llevar por las redes sociales, que son una forma de observar el mundo contemporáneo. Paso tiempo pensando. No como antes, con ansiedad, sino como quien deja que las ideas maduren solas. Por la noche, una cena ligera, una película, una conversación tranquila, algo de informática y descanso.
Hoy mi pintura nace del silencio, no del ruido. De la elección, no de la obligación. Y esa es, quizá, mi mayor libertad.
¿En alguna ocasión se ha emocionado delante de una pieza de arte?
Sí, muchas veces, pero no de forma grandilocuente. Más bien en silencio.
Hay obras que no te gritan, te susurran. Ese susurro se queda contigo.
A lo largo de su carrera participó en numerosas exposiciones en el territorio español y en el extranjero, y de tantas, guarda especial afecto por la que realizó en 1982 en el Casal de Mar de Porto Cristo y a la de 1986 en la Sparkasse Nastäten de Alemania y su participación en el Certamen Internacional de Pintura en el Casal Solleric y a una de las últimas en Madrid.
Podría decirse que hubo un lapsus largo, entre mi trabajo que a veces eran turnos de diez y doce horas en hostelería y mi pasión por pintar que me obligaba a viajar y a preparar exposiciones y me ocupaba mucho tiempo. Opté por priorizar mi vida familiar, lo que limitó mi producción artística. En 2021 me jubilé y volví a dedicarme a pintar.
¿Qué opinión le merece el arte actual?
Que es muy diverso, pero también muy ruidoso. Hay mucha imagen, mucho estímulo, mucha prisa por mostrarse.
Por eso valoro cada vez más las obras que saben callar, las que no necesitan explicarse demasiado, las que no buscan impresionar, sino quedarse.
Creo que hoy es más difícil escuchar que hablar, y eso también pasa en el arte.
¿Cómo se pone al día la de las nuevas tendencias del arte?
No persigo las tendencias, las escucho.
Camino entre imágenes, exposiciones, miradas ajenas, y dejo que algo me roce por dentro. Me informo como quien pasea sin prisa: atento, abierto, sin la necesidad de llegar primero. Para mí, estar al día no es correr, es saber detenerse. Lo nuevo me interesa solo si tiene alma.
Me fije en los rasgos ásperos de una mujer apoyada sobre la palma de su mano que me miraba desde el interior de uno de sus lienzos, por unos instantes esas gruesas pinceladas de óleo me llevaron a pensar en una frase que reconocía a Lucien Freud; “pinto a las personas por lo que son y no por lo que quieren ser”. Las obras de Rafael Rama describen un realismo figurativo que permite tomar las pulsaciones, escuchar el sonido de sus latidos y aromatizar la reverberación del perfume de sus protagonistas.
¿Si mira atrás que ve?
Creo que ese espíritu de cuando era niño sigue vivo en mi trabajo: curiosidad, libertad y búsqueda. Nunca he sabido crear desde lo impuesto; siempre he necesitado hacerlo desde lo interior.
Llegamos al final de la entrevista, había sido una conversación fluida y tenía notable material para amalgamar y combinar las palabras. Salimos a la calle y en mi interior agradecí que el sol asomara bajo las nubes.
Gracias por vuestra visita, decía Rafa – Mientras Paco tomaba una foto más.
El resto de fotos de la entrevista pueden verse en el siguiente enlace:
Texto: Xisco Barceló
Fotografías: Paco Ramis y Rafael Rama
La Denominación de Origen Protegida Binissalem aprueba una modificación de su pliego de condiciones para…
Un estudio analiza cómo la irrupción acelerada de la inteligencia artificial en las empresas está…
Vecinos de Cas Capiscol y el Amanecer protestan por la inseguridad que los 'okupas' de…
Alaró acoge una nueva itinerancia de la University Art Biennial Art Week 2025, el proyecto…
Las fuertes rachas de viento han provocado la cancelación de cinco vuelos y el desvío…
“Voy muy borracho y no puedo salir del edificio”, gritó el vecino de una comunidad…
Esta web usa cookies.