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Rebrotes y competencias en las últimas fases de la desescalada

lunes 01 de junio de 2020, 00:00h

Según avanzan las fases de la desescalada en el tramo final del estado de alarma, cobra importancia la labor de los "rastreadores" que deben localizar los contactos mantenidos por personas contagiadas de forma que se pueda actuar rápidamente y evitar la propagación del virus. En el caso del brote identificado este fin de semana en Son Gotleu, la labor de estos investigadores de Salut permitió detectar a 14 personas que habían estado en contacto con el primer contagiado y aislarlos para hacerles las pruebas. De los quince, once dieron positivo y quedaron ingresados para su control, aunque no manifestaran síntomas de la enfermedad.

Al igual que los cuidados intensivos fueron claves en la primera fase de la pandemia, corresponde ahora a estos profesionales actuar para evitar rebrotes de la enfermedad que podrían frenar la desescalada y devolvernos a situaciones de colapso sanitario ya superadas. En Baleares, esta responsabilidad recae principalmente en los profesionales de Atención Primaria y en los 150 nuevos contratados por Salut exclusivamente para esta labor. Su trabajo de rastreo y la posibilidad de incrementar la realización de pruebas han de permitir ganar seguridad en el momento preciso en que Baleares plantea abrirse al turismo.

De hecho, Baleares presenta este lunes su plan para pasar a la Fase 3 en una semana. Esta fase -en la que se adelanta hoy Formentera- permite un amplio abanico de actividades que aumentan las opciones de reunión y, por lo tanto, las posibilidades de contagio y de eventuales rebrotes si no se respetan las normas señaladas por las autoridades sanitarias.

La Fase 3 la estrenará toda la comunidad balear, precisamente, cuando entre en vigor la sexta prórroga del estado de alarma ya anunciada por el Gobierno central, tras amarrar los apoyos parlamentarios para conseguirlo.

Es determinante, en este punto, que se haya acordado que las comunidades recuperen en esta última prórroga todas las competencias para gestionar la desescalada en sus territorios. Es una reivindicación lógica que el propio Govern balear -junto a otras autonomías- reclamó en anteriores reuniones con Sánchez. Seguirán dependiendo del Gobierno central cuestiones como los transportes o el tráfico internacional, pero todas las opciones relativas a actividades económicas -comercios, bares, movimientos dentro de la provincia...- o el uso de los espacios públicos pasarán a ser gestionados por las comunidades autónomos, lo que debe redundar en decisiones que se adapten mejor a las necesidades de los ciudadanos.


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