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Salva Ginard o la constelación que se desprende de un rostro
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Salva Ginard o la constelación que se desprende de un rostro

Tras casi treinta minutos dando vueltas para aparcar, opté por llamar a nuestro protagonista y explicarle el motivo del retraso, a lo que me contestó: …no te preocupes, veniros hacía casa y aparcaréis delante de mi cochería.

En ese momento pensé ¿Porqué no le he llamado antes? Cuando paré el motor, tuve la impresión de que Francisca opinaba lo mismo. En fin, ya posicionados, estábamos preparados para escuchar una nueva aventura.

Salvador Ginard Collado, nace un 2 de agosto de 1973, el mismo año en que Mallorca disponía de 165.000 camas turísticas, se emitía en directo Via Satélite el concierto Elvis Presley Aloha from Hawái, se firmaba el Tratado de Paz entre Vietnam y Estados Unidos, en el Sáhara Occidental se fundaba el Frente Polisario, se inauguraba la Ópera de Sidney, Pinochet perpetraba un golpe de estado en Chile y Salvador Allende se suicidaba, se informaba de la muerte plácida de Víctor Jara cuando en realidad fallecía tras haber sido torturado, en Hong Kong con solo 32 años moría Bruce Lee, se inauguraba el Puente del Bósforo en Estambul, el Puente de Londres y las Torres Gemelas de Nueva York, el inventor Martin Cooper realizaba la primera llamada desde un teléfono celular, en música Pink Floyd lanzaba Dark Side of the moon, Mike Oldfield; Tubullar Bells, Elton John; Goodbye yellow brickroad, Mocedades se hacía con el segundo puesto en Eurovisión, fallecían Jim Croce, J.R.R. Tolkien y John Ford, triunfaba la película; El Golpe con Paul Newman y Robert Redford, se estrenaba la ópera; Muerte en Venecia de Benjamin Britten, en televisión; Doraemon, Kung Fu, Colombo, La Pantera rosa, Informe Semanal, El Gran Circo de TVE, se editaba; Archipiélago Culag de Alexandr Solzhenitsyn con más de doscientos testimonios que denunciaban la represión política de la URSS, en Ámsterdam se inauguraba el Museo Van Gogh y Joan Miró homenajeaba a Picasso con la obra; Mujer, pájaro, estrella.

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Hijo de Onofre natural de Palma y de profesión empresario y de Vicenta nacida en Palma y de profesión empresaria, tuvieron dos hijos, Salvador es el mayor y su hermano Valentín, familiarmente “Tín”.

¿De niño ya pintaba?

Es curioso, en casa no había tradición pero a mí me agradaba el dibujo, de hecho aún conservo el primero que hice que para mi abuelo Salvador con el puro en la boca y aún lo conservo con cariño.

¿Cómo dibujaría su infancia?

Fines de semana con mi hermano Tín, jugando como dos salvajes en la casa de la familia de mi madre en Palmanyola o en la de El Toro de la familia de mi padre. Y desde los siete hasta los diecisiete años practicando fútbol, entrenando tres veces a la semana y los fines de semana tocaba partido y también jugaba al tenis.

¿Qué tal cómo estudiante niño y adolescente?

Fui un estudiante bueno de niño, y normalito en las etapas de BUP y COU.

¿Y en la adolescencia, fuera de las clases?

Tremendamente tímido y eso que jugaba al fútbol en tercera división con el Atlético Baleares, era muy introvertido, me gustaba la música pop rock, la guitarra acústica, tengo una que le compré a Jaume Anglada, me acuerdo de mis primeros vinilos; Camino Soria de Gabinete Caliglari y de Tunnel of love de Bruce Springsteen. Los fines de semana por las tardes tomé la buena costumbre de ir al cine.

¿Qué detalles son imprescindibles para el siguiente capítulo?

Después de COU, hice la mili. Estuve en el Ejército de Aviación en la Base de Son Sant Joan y pude combinarlo con el fútbol y con mis estudios de arquitectura técnica en la Academia Fleming y también estudié telemática en la UIB. Al finalizar el servicio militar, marché por un periodo de dos años a Las Palmas para ampliar mis estudios de arquitectura técnica en la Escuela Superior de Arquitectura de la Universidad, allí conocí a una chica de Santander que con el tiempo nos hicimos novios. Posteriormente pasé por la Universidad Politécnica de Cataluña en Barcelona, dónde me fue muy bien el primer año, pero no así los dos siguientes.

Esa fue una temporada en la que usted se sentía angustiado.

Sí, estaba francamente bajo de estado de ánimo, por diversos motivos. Uno de ellos era que me invadía la sensación de culpabilidad por el esfuerzo económico que habían hecho mis padres y ver que no sabía corresponderles. Lo cierto es que me metí en una espiral que se retroalimentaba, un laberinto en el que no encontraba la salida. Me sentía afectado sicológicamente, decepcionado y superado. Mis padres fueron comprensivos y me ayudaron a superar aquella crisis. Cuando dejé la universidad me sentí aliviado.

No todo fue tan malo…

No, por supuesto. En la universidad me interesé por una asignatura que era la historia del arte y estaba dedicada principalmente a las biografías de los artistas Pollock, Jacometti y Bacon y los tres artistas fueron personas que tuvieron que convivir con ciertas frustraciones, miedos, trastornos y el arte les ayudaba a evadirse, eso me llamó la atención, me sentía identificado con lo que de alguna manera yo estaba experimentando.

Tenía 23 años, vi un cartel en el que se anunciaba un concurso de dibujo y no se me ocurrió otra cosa que ir a una tienda a comprar témperas, un pincel, un lienzo y sin tener idea comencé a pintar. Poco después de las primeras pinceladas, noté una reacción que nunca olvidaré, se me puso la piel de gallina, estuve a punto de llorar de emoción y hoy después de tantos años todavía me produce esa sensación. Enseguida le mandé a mi novia un correo para contarle lo que acababa de sucederme.

¿Aquel día, su vida da un vuelco?

Sin lugar a dudas. Parecía que había dado con la tecla perfecta y desde entonces nunca he dejado ni un solo día de pintar. Aquel verano vine a Mallorca a pasar unos días. Parecía otro ser en mi interior.

Al año siguiente, con 25 años regresa definitivamente a Mallorca…

Vine sin haber finalizado la carrera y me puse a trabajar en el estanco de mis padres, conviniendo con ellos disponer de dos tardes libres a la semana para pintar. Pinté y pinté, tanto que tengo varias habitaciones llenas de pruebas de aquel entonces que nunca han visto la luz. Pasaba horas y horas probando, ensayando, a veces incluso sin dormir. Fui un tiempo a clases con Malena Tous para perfeccionar, sobre todo para aprender y dominar las proporciones y la perspectiva. La pintura fue una terapia, ahora se ha convertido en una adicción.

Su primera exposición, ¿fue cómo la había soñado?

Sí. Yo necesitaba mostrar una colección de rostros que había preparado, con fondos oscuros que reflejaban mi estado de ánimo, ese periodo de penumbra que antes he mencionado se reflejaba en mis obras. Mezclé abstracción pura con algo de figurativo, me salió del alma.

En una de sus últimas exposiciones, una retrospectiva ha vuelto a encontrarse con esas obras.

Fue en el Museu de Ca’n Prunera de Sóller. Inauguré unos días antes del inicio del confinamiento. Ahí puede verse la diferencia, esos fondos negros comparados con la alegría y el desenfado multicolor actual.

Su primera exposición fue una individual en es Flassaders y de ahí inició un recorrido por diferentes espacios de Palma y de Mallorca, tener obra de manera permanente en la Galería Ahoy de Palma, en Barcelona y en Alemania, donde ha expuesto en varias ocasiones, tanto en Berlín como en Colonia, destaca su muestra en 2020 en el Museu de Ca’n Prunera que inauguró unos días antes del confinamiento y que por este motivo todavía ha continuado, hasta la próxima apertura que se prevé pronto. En 2021 expuso en Londres y en 2022 ya lo ha hecho en Ahoy y en la 30Works Gallery de Colonia con la colección “Salva” y tiene numerosos proyectos a la vista.

Hagamos un repaso a su día a día…

Me levanto sobre las nueve, voy al gimnasio durante una hora donde hago mantenimiento, vuelvo a casa y me ducho, luego cojo un libro, salgo a pasear hasta el centro de Palma y me paro a leer en algún sitio, regreso a casa sobre las tres de la tarde y como, después de comer, soy muy disciplinado y cada día me pongo a pintar y no tengo horario, a veces hasta las once y otros días hasta las dos de la madrugada. Depende de come me encuentre. Soy muy exigente conmigo mismo, si una pintura no me convence, la retiro o la rompo, no temo a perder una obra. Mis amigos ya saben que entre semana no deben llamarme para ir a tomar unas cervezas, aunque alguno intenta tentarme.

Está frente a la tela en blanco e inicia una lectura instintiva que va del alma a la mano, dejando el cerebro al margen. Lanza una bocanada de pintura y espera a que ocurran cosas. A veces y posiblemente por la influencia de sus estudios de arquitectura, se pasa más tiempo observando que pintando, analizando por donde fluirán los ríos acrílicos, aunque me confiesa que es mejor perder el control y sentir que la situación te presiona, te multiplica las visiones y te obliga a planear de cerca y a alejarte, a escupir colores con los lagrimales y con cada una de las células, advertir una tensión excitante. De otra forma, la rutina se apropiaría de la atmósfera, por eso es necesario un constante ejercicio de musculación espiritual, de lucha contra la resistencia, de observación para capturar el tiempo en cada movimiento, en cada capa, en cada línea, en cada gesto, en cada uno de esos rostros que combinan sus múltiples figuraciones y abstracciones.

Háblenos de sus aficiones.

Me agrada leer novela negra y policiaca y la música de Quique González y de Damien Rice. Me gusta la ensaladilla rusa y las sopas mallorquinas que hace mi madre y el helado. Sigo teniendo la costumbre de ir al cine.

¿Algunas películas en especial?

Living in Las Vegas fue como una inyección de alegría en su momento y algunas de Woody Allen como; Delitos y faltas o Desmontando a Harry.

¿Qué artistas pueden haber tenido influencia en su trayectoria?

Siendo un estudiante fui a Nueva York y visitamos el Moma había una exposición de Pollock y me impresionó. Freud, me interesa su obra y su biografía, de Picasso me quedo con el Guernica y Las señoritas de Aviñón y me fascina la expresividad de la artista inglesa Jenny Saville, soy devoto de su pintura, también soy seguidor a Alex Kanevsky.

¿Por qué en sus lienzos proliferan los rostros?

Desde que comencé me propuse que la base de mis obras fuera la expresión de una cara, una mueca, una mirada y me obligué a ampliar los argumentos dentro de ese espacio. No hay una sola cara igual, nunca se repite una mirada, ni los elementos que la acompañan, ni tan siquiera la geometría, ni el soporte.

¿A qué lugares ha viajado?

A pesar de que fui a Nueva York, he estado en Los Ángeles y en California, he viajado poco más, no practico en demasía los viajes.

¿Cómo te mantienes informado y actualizado?

Hoy en día es más fácil que tiempo atrás, gracias a las redes sociales, revistas especializadas y algunas noticias de prensa.

Regresemos unos pasos atrás, me agradaría conocer su relación con el pintor Tià Zanoguera.

A veces en la vida ocurren las casualidades. Hace unos quince años, habíamos ido a una cena con otros artistas y nos sentamos uno junto al otro. Empezamos a hablar de lo que hacíamos cada uno y coincidimos en varios aspectos. Creo que los dos nos encontramos en un momento de baja autoestima y algo de desorientación y nos apoyamos mutuamente. Desde entonces somos muy buenos amigos y juntos hemos superado muchas de aquellas dudas.

Cierto día su vida profesional cambió…

Una persona vio una pieza mía que estaba colgada en el Hotel Brismar del Puerto de Andratx y a partir de ese día y gracias a esa persona se me abrieron muchas puertas.

En un acto de contracción incontrolada de las fibras musculares cada una de esas miradas despunta una mañana diferente, sincera o inventada, nítida o en efecto de pixelización, cada cual escoge las neuronas para su historia, para el aura que las circunda y os aseguro que esa individualidad es válida incluso más allá del vinculo con el artista. Salva discurre como una hoguera encendida, te quedas absorto observando el movimiento del fuego, tomas notas, apuntes, grabas durante horas y en ese delirio, ni una sola llama ha vuelto a repetirse.

Si os apetece os muestro los trabajos que he ido guardando en la planta baja y que la gran mayoría son ejercicios, bocetos y descartes que me han servido como entrenamiento.

Y ahí bajamos, a una casa deshabitada y fría, donde atesora muchas horas de faena, sobre tableros de madera, sobre telas, óleos y acrílicos apoyados uno sobre otro en un océano infinito.

Mi intención con el tiempo, es convertir este espacio en estudio y así podré hacer formatos más grandes.

Habíamos llegado al final de la entrevista y di un repaso rápido al lugar, dividido en estancias. Parte de la entrevista la realizamos en una sala compartida con la cocina y los electrodomésticos, sobre un mueble seis o siete botellas vacías de hierbas de vidrio de color verde, una estantería llena de libros de arte, un pequeño sofá, un banco de pesas con una barra encima, una guitarra acústica, en una habitación contigua una cama y en el otro lado su estudio, abarrotado de botes de pintura, pinceles, rollos de telas y lienzos en los que está trabajando. Aquí pasamos otro rato divagando y Francisca captando con ojo avizor los testimonios visuales para su particular reportaje.

El coche seguía abajo, impasible ante un despistado rayo de sol que se había colado en un tiempo incierto que se extendía frío y lluvioso en plena primavera del mes de abril. Desde abajo, tuve la impresión de que un grupo de mariposas salían por la ventana del estudio de Salva para despedirnos.

Texto: Xisco Barceló

Fotografías: Francisca R Sampol

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