Producto local

Santanyí se reafirma en su día más dulce: la ensaimada gana peso como símbolo y motor local

Multitud de personas disfrutando en la Fira de l'Ensaïmada en Santanyí

La tercera edición de la Fira de l’Ensaïmada en Santanyí celebró la tradición y el producto local, atrayendo a miles de visitantes. Organizada por la concejalía de Comerç, Fires i Mercats del’Ajuntament de Santanyí, la feria destacó por su ambiente familiar y su enfoque en la sostenibilidad y la economía local, consolidándose como un evento clave en el calendario mallorquín de citas festivas.

La Plaça de s’Abeurador volvió ayer a oler a azúcar, manteca y tradición. La tercera edición de la Fira de l’Ensaïmada i del Producte Local confirmó lo que ya se intuía en años anteriores: la cita ha dejado de ser una novedad para convertirse en un pequeño clásico del calendario mallorquín.

Desde primera hora de la mañana y hasta bien entrada la tarde, miles de visitantes -vecinos, curiosos y turistas- recorrieron los puestos instalados en el centro del municipio, donde hornos y pastelerías desplegaron su repertorio de ensaimadas artesanales, desde las más tradicionales hasta versiones más innovadoras. La ensaimada fue, una vez más, la protagonista indiscutible de una jornada que giró en torno a uno de los símbolos gastronómicos más reconocibles de la isla.

gran ensaimada en la feria de Santanyí.
La alcaldesa de Santanyi, Maria Pons, durante la feria

Pero la feria ya no es sólo dulce o postre. Si algo ha marcado esta tercera edición ha sido su consolidación como escaparate del producto de proximidad. A la oferta de dulces se sumaron quesos, embutidos, vinos y otros productos locales que ampliaron el recorrido y reforzaron el mensaje que el Ayuntamiento lleva tiempo impulsando: consumir kilómetro cero también es identidad.

UN GRAN AMBIENTE

El ambiente acompañó. Talleres, música en directo y actividades infantiles contribuyeron a convertir la jornada en una celebración familiar, pensada para todos los públicos. Durante horas, Santanyí funcionó como un pequeño mercado abierto donde no solo se compraba y se degustaba, sino que también se aprendía; demostraciones y charlas acercaron al visitante al proceso artesanal que hay detrás de cada producto.

La feria, que se desarrolló entre las 10.00 y las 17.00 horas, mantuvo un flujo constante de público, confirmando su capacidad de convocatoria. Los organizadores habían apostado este año por reforzar la presencia de productores locales, y la respuesta -tanto de participantes como de asistentes- respalda esa decisión.

"UNA GRAN RESPUESTA CIUDADANA"

La alcaldesa, Maria Pons, ha mostrado su satisfacción por la gran respuesta ciudadana. "Ver a miles de personas compartiendo nuestra cultura y gastronomía en la plaza de s'Abeurador -ha señalado- es la mejor recompensa al trabajo realizado para mantener vivas nuestras tradiciones más dulces".

Variedad de ensaimadas en la Fira de l'Ensaïmada en Santanyí
La Fira de l'Ensaïmada celebra la tradición y el producto local en Santanyí.

Por su parte, el concejal de Comercio, Ferias y Mercados, Antoni Matas, ha destacado el impulso económico de la jornada. "El éxito de esta edición demuestra que Santanyí es un referente en la promoción del producto local; estamos muy agradecidos a todos los panaderos y artesanos que hicieron posible esta jornada tan multitudinaria", ha manifestado.

Más allá de la imagen festiva, el balance económico también es relevante. Comerciantes y artesanos valoraron positivamente la jornada, que vuelve a situar a Santanyí como un punto de dinamización para el tejido local. No es casual. La feria nace precisamente con ese objetivo, el de dar visibilidad a pequeños productores y consolidar una red económica ligada al territorio.

Manos de una persona preparando una ensaimada en una feria local

En ese sentido, esta tercera edición marca un punto de inflexión. La Fira de l’Ensaïmada ha evolucionado desde una propuesta centrada en un producto icónico hacia un evento más amplio, donde la gastronomía actúa como hilo conductor de un discurso mayor: tradición, sostenibilidad y economía local.

Al caer la tarde, con los últimos visitantes abandonando la plaza y los puestos recogiendo, quedaba la sensación de haber asistido a algo más que una feria gastronómica. Santanyí ha encontrado en la ensaimada una excusa -dulce y eficaz- para reivindicarse. Y, visto lo ocurrido ayer, todo apunta a que esta cita ha llegado para quedarse.

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