En un comunicado este martes, el consistorio ha detallado que la medida, financiada con fondos Next Generation, ha permitido detectar numerosas fugas internas en viviendas que hasta ahora pasaban desapercibidas con los antiguos contadores analógicos.
A consecuencia de esa renovación tecnológica, algunos usuarios han recibido facturas elevadas, en algunos casos de entre 2.000 y 3.000 euros.
Según explica el concejal de Aguas, Kike Garzon, estas situaciones no responden a un incremento del precio del agua, sino a una mejora en la capacidad de detección y medición del consumo real.






