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Satoshi en Mallorca

Por José A. García Bustos
sábado 03 de diciembre de 2022, 11:32h

Imaginen un Premio Nobel que ha creado una obra maestra disruptora en la economía y que no llene una sala de cien personas. Eso ocurrió el jueves pasado en Palma. Craig Wright está estos días en Mallorca deleitándonos con su visión a largo plazo de la economía y nos ha dado un enfoque particular sobre nuestra primera industria: la turística. Aún así, ha tenido poco eco en la prensa local.

Recuerden que Satoshi Nakamoto, inventor de Bitcoin, fue proclamado como Premio Nobel pero el reglamento de esta distinción impide dárselo a una persona tras un pseudónimo.

Muchos haters reproducirán el argumentario de otros diciendo que Craig Wright aún no ha demostrado nada en pro de su identidad como inventor de Bitcoin y que es un impostor. Es el interesado mantra que ha calado entre la pléyade de neoinversores que campa a sus anchas asesorado por youtubers que promueven aquellos proyectos de criptomonedas que les sueltan pasta para decir que van a ser millonarios si compran sus tokens. Y, claro, pasa lo que estamos viendo que pasa. Luego los youtubers piden perdón pero ya es tarde.

El nivel de formación financiera es tan bajo, en general, que se hace más caso a un “banquero frito” con una novia harrypotteriense que a alguien como Craig que nunca ha cobrado ni fomentado ningún token. Ni siquiera dice que inviertas en Bitcoin (BSV). Solo dice que construyas sobre él.

Pero volvamos con Satoshi y su identidad. Cuando yo quiero saber quién es una persona, escucho a su madre, su hermano, su padre o su pareja. O a compañeros de trabajo o a amigos. Y les creo cuando me dan su nombre y apellidos y me cuentan a qué se dedica. Si más de dos coinciden en su nombre, asumo que es esa persona. La que tiene las aficiones y profesión que dicen otros que tiene ¿Por qué tendría que dudar?

Pues eso funciona con todos menos con aquellos cuyos intereses van en contra de los poderosos. Craig propugna una herramienta que se basa en nanopagos y que implica una evolución de Internet capaz de transmitir valor, todo ello de manera transparente y sin intermediarios.

Con esta simple definición de Bitcoin podemos ver que su invento va en contra de dos grupos muy poderosos: los banqueros que dominan la creación del dinero fiat y no quieren otro tipo de dinero que no sea el suyo, y las empresas tecnológicas de Silicon Valley que quieren dar su producto gratis a cambio de nuestros datos (Facebook, Google, …). Luego hacen negocio con nuestros datos y seguimos creyendo en ellos.

Craig es Satoshi no solo porque haya superado el umbral de personas mediante el cuál siempre he considerado que baste para que me aseguren que alguien es quien dice ser que es, sino por muchas otras razones. Por cierto, las personas que atestiguan de su identidad tienen gran peso en el mundo criptográfico como, por ejemplo, Gavin Andresen que fue quien tomó el relevo cuando Satoshi desapareció o Ian Grigg, peso pesado de la criptografía o el visionario economista George Gilder. O directivos de una de las auditorías más grandes de Australia (BDO) que contrataron a Craig y éste les intentó involucrar en 2007, sin éxito, en una idea que estaba fraguando: la de crear una moneda digital dentro de la ley y que, sin intermediarios, resolviera el problema del doble gasto. O un directivo de Vodafone Australia que habló con Craig de su idea como moneda del futuro, antes de que ésta viera la luz. Por no hablar de familiares que aguantaron durante meses al pesado de Craig con su idea de crear una nueva moneda antes de hacerla pública. El hecho de ser familiares es para muchos, motivo de descarte y no ser escuchados. Al contrario, son los que más han intimado con Craig y han alcanzado mayor confianza con él para que compartiera sus inquietudes. Familiares que tienen una plácida vida y también han declarado en proceso judicial bajo el aviso de que si cometían perjurio podrían tener problemas serios.

Aun habiendo superado el mínimo de personas que me dan garantías de que alguien es quien dice ser, hay otras razones que, sin ser exhaustivo, que demuestran que Craig es Satoshi. Por ejemplo, que en referencia a 2009, año de aparición de Bitcoin, presentó en Hacienda una autoliquidación en la que declaraba como gastos deducibles los asumidos para arrancar algo que se llamaba Bitcoin. Hacienda no permitió desgravarlos porque consideraba que eso de inventar una moneda era un hobby. Craig ha llevado a juicio a muchos testigos que han jurado sobre la Biblia que vieron o escucharon a Craig hablar del documento que definía Bitcoin, meses antes de que éste viera la luz.

Craig tiene más de dos mil patentes, algunas de las cuales van a dar en la línea de flotación de, por ejemplo, Ethereum. Craig sabe más que nadie de Bitcoin y se ha dejado un dineral en restituir todo aquello que otros se encargaron de deshacer para mantener controlada la amenaza que suponía Bitcoin. Solo el padre de la criatura se dejaría esfuerzos y dinero para que su invento sea lo que él quiso que fuera.

Son muchas las evidencias de que Craig es Satoshi. Les vengo escribiendo en esta columna sobre esto desde hace años. Pero el jueves en Palma, en el coffee break, Satoshi volvió a demostrarlo. Nos atendió con gran paciencia a varias personas que íbamos con dudas concretas que solo Satoshi podría responder, al menos de manera instantánea y coherente con todo lo dicho estos años. Así, a la pregunta de Jaime, de por qué registró el dominio Bitcoin.org con el nombre de Sakura o a las más cuestiones más técnicas de mi amigo Jaume sobre parámetros que aparecen el código del bloque Génesis de Bitcoin, sus respuestas, además de rápidas, dan sentido a todo lo que ha ido contando hasta ahora y un impostor no podría mantener con la seguridad de Craig.

Una mentira es imposible de sostenerse con el paso del tiempo, sobre todo si entra en juego nueva información de manera continuada. En cambio, la veracidad adquiere consistencia a medida que pasan los años y declaraciones. Al susodicho, además, le gusta mucho hablar y dar conferencias. Charlas por las que, por cierto, no cobra un duro, al contario que otros gurús como Andreas Antonopoulos que cobra 500 dólares la hora por predicar sobre otra cosa que no es Bitcoin.

El día 3 del juicio de Hodlnaut contra Craig, por difamación, aporta muchos detalles sobre cómo Craig inventó Bitcoin y desmonta una a una las inconsistencias sobre su identidad que vertió Jameson Lopp hace unos años y que los críticos toman como líneas rojas. Si quieren, está en Youtube.

Gracias por tu visita, Craig. Gracias a Tomeu y Joe de Gate2Chain por traerlo. En Mallorca tenemos gente con mucho nivel y Bitcoin me ha permitido sentirme privilegiado por compartir charlas con ellos. Y gracias a Satoshi por el regalo que dio al mundo y ha permitido que se creen las demás blockchains.

Que Craig demuestre que es Satoshi no le reportaría dinero porque Satoshi no estableció fees por el uso de su código sobre las que cimentar otras blockchains. Sin embargo, las dos mil patentes de Craig sobre funcionalidades concretas en la blockchain sí que le pueden reportar muchos ingresos.

¿Por qué querría insistir Craig en algo que fuera mentira y que no le aporta más que desgaste personal y familiar a la vez que dinero y no le supone nada de ingresos? Navaja de Ockham.

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