Lo que nadie esperaba fue su siguiente movimiento. El individuo se subió al vehículo mientras este estaba siendo enganchado al sistema de elevación de la grúa, arrancó de golpe y salió disparado. Se llevó el coche. Y también, colgando de él, el carrito de arrastre —el ruedín— propiedad de la grúa.
EL OPERARIO EVITÓ SER ATROPELLADO
La maniobra de huida fue tan brusca y temeraria que el operario de la grúa se vio obligado a saltar para esquivar al vehículo en fuga. Un segundo de reacción que pudo evitar consecuencias mucho más graves.
La base del 092 recibió el aviso de inmediato y una patrulla de la Unidad Nocturna (UNOC) de la Policía Local salió al paso del fugitivo. La persecución fue breve. Los agentes localizaron al sospechoso pocas calles más allá, en la calle Eusebi Estada, con el ruedín todavía enganchado al vehículo.
ALCOHOL, COCAÍNA Y MARIHUANA
Al detenerle, los agentes constataron a simple vista que el conductor presentaba síntomas evidentes de intoxicación etílica. La prueba de etilometría confirmó lo que ya era visible: 0,56 mg/l de aire espirado, una cifra que más que duplica el límite administrativo permitido y supera con creces el umbral penal.
No era solo alcohol. El test indiciario de drogas arrojó positivo en cocaína y cannabis. Un cóctel que explica, aunque no justifica, la escalada de violencia e imprudencia de aquella madrugada.
CUATRO DELITOS
El detenido fue puesto a disposición de la Sección de Instrucción de Guardia del Tribunal de Instancia con cuatro cargos sobre la mesa: desobediencia y resistencia grave a los agentes de la autoridad, hurto del carrito de arrastre, conducción temeraria y un delito contra la seguridad vial por conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas.
Su turismo fue inmovilizado y retirado al depósito municipal de Sa Riera. Él, a disposición del juez.







