El Foro de la Familia de Baleares (FFB) analiza los datos publicados este lunes por el INE destacando que en Baleares cada día se rompen 7 matrimonios siendo una de las comunidades autónomas con mayor tasa de ruptura familiar. Durante el 2016 hubo 2.539 rupturas familiares de las que 154 fueron separaciones, 2.383 divorcios y 2 anulaciones.
Balears tiene una tasa de ruptura familiar del 2,24 por cada mil habitantes, la quinta comunidad después de Valencia (2.53) Cataluña (2.52), Canarias (2.41) y Asturias con 2.31. El 93,8% de las rupturas han sido divorcios y 2 de cada 10 rupturas se produce de manera no consensuada/contenciosa.
“La ruptura familiar continúa siendo el principal problema de las familias de Baleares mientras el Govern de les Illes Balears no está haciendo prácticamente nada para ayudar a resolverla”, ha señalado Agustín Buades, delegado del Foro de la Familia de Baleares (FFB).
En un comunicado el FFB destaca que los padres casados y sus hijos están, por término medio, en mejor situación que las familias que han experimentado un divorcio, las parejas de hecho y los hogares monoparentales. "Tienen mejor salud, menos pobreza y tasas más bajas de alcoholismo y otras adicciones; los chicos presentan menores índices de fracaso escolar y delincuencia juvenil, así como menor frecuencia de relaciones sexuales precoces y embarazos no deseados; en sus hogares hay menos violencia doméstica", afirma.
"Que la familia estable y basada en el matrimonio resulte ser, por regla general, la mejor fórmula de convivencia doméstica no excluye que presente casos disfuncionales ni que a veces se dé el éxito con otras soluciones -señala-; pero su superior rendimiento medio justifica que reciba un apoyo preferente en las políticas públicas, como en los demás campos se favorece lo que más beneficios reporta a la comunidad, en particular a largo plazo".
Para aliviar la factura social de la desintegración familiar, el FFB hace dos propuestas:
1) Diseñar las políticas familiares a partir de los datos que proporcionan la psicología, la medicina, la sociología, la economía, etc., para “desideologizar” el debate sobre políticas familiares en busca del consenso más ampliamente posible.
2) Poner en marcha medidas para prevenir las crisis familiares, como el refuerzo de los servicios de mediación y asesoramiento familiar.
"Las administraciones de Balears no pueden seguir permaneciendo indiferentes ante una problemática como es la estabilidad familiar y que se ha convertido en el principal problema de las familias en Balears", concluye Buades. "No se está preservando el derecho de los padres a la estabilidad conyugal. Y es que el derecho a la estabilidad conyugal, y más especialmente para los matrimonios con hijos y en situaciones de conflictividad o crisis, debe ser una tarea fundamental de las administraciones, que no pueden seguir ignorando este dramático problema".








