Los constantes accidentes con fallecimiento de ciclistas o causándoles lesiones muy graves en las carreteras de Mallorca están poniendo en guardia a todos los organismos competentes. No es de recibo que sea tan peligroso circular por la isla sobre dos pedales. El riesgo también alcanza a los automovilistas, que también están sujetos a posibles accidentes en nuestras abarrotadas carreteras por este motivo o a causar daños irreparables a quien circula sobre dos ruedas.
No hay soluciones sencillas para este drama. Por un lado nos encontramos con que en los últimos lustros se ha fomentado desde el poder el uso de la bicicleta, sobre todo en las ciudades. Tal fomento hace que cada vez haya más aficionados al pedal. Por otra parte es fácilmente comprobable que en Mallorca (y en el conjunto de España) muy poca gente tiene asumida la cultura de la circulación en bicicleta, que exige una profunda educación desde la infancia. En países mucho más avanzados en este aspecto, como es el caso de Holanda, los ciudadanos aprenden desde niños los códigos de comportamiento sobre la bicicleta y los automovilistas también los conocen a la perfección. No hay tantas imprudencias por ninguna de las dos partes. Impera el más absoluto respeto mutuo. Los ciclistas dejan espacio a los coches y éstos tienen la sanísima educación de reducir velocidad cuando ven bicicletas.
Otro aspecto destacable es que Mallorca es deficitaria en infraestructuras preparadas. El clima es envidiable y contemplar el paisaje tanto rural como urbano encima de dos ruedas es todo un espectáculo que disfrutan tanto los residentes como muchos turistas. Pero la seguridad brilla a menudo por su ausencia. En muchas carreteras de la Isla ir sobre dos pedales constituye todo un ejercicio de riesgo que en parte podría ser paliado si hubiese adaptación viaria para los esforzados de los dos pedales.
También sería muy aconsejable que la puesta en marcha de importantes rutas estricamente cicloturísticas fuese una realidad. Constituiría un extraordinario avance. Ya es hora que el Consell dé un gran impulso a este objetivo, que traería más visitantes a Mallorca, sobre todo en temporada baja.
Pero de momento lo más importante es aconsejar prudencia a todos. Hay demasiadas vidas en peligro. Y hacen falta soluciones, muchas, serias y bien aplicadas.





