Sin talento, no hay IA en el turismo balear

Marly Dique, experta en tecnología y turismo, compartiendo su opinión.

El sector hotelero lleva tiempo hablando de inteligencia artificial como el siguiente gran paso en su evolución. Está presente en los planes estratégicos, en los foros del sector y en iniciativas impulsadas desde el ecosistema tecnológico, como las que promueve Turistec en Baleares, como una herramienta clave para mejorar la eficiencia, la experiencia del cliente y avanzar en objetivos de sostenibilidad.

Sin embargo, más allá del discurso, la adopción real de estas tecnologías sigue siendo limitada en muchas organizaciones. Y no por falta de herramientas. El problema es otro: falta talento.

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Hoy, el sector turístico se enfrenta a tres grandes retos interconectados: la adopción real de la inteligencia artificial, el avance hacia modelos más sostenibles y la necesidad de simplificar y centralizar herramientas y procesos que, en muchos casos, siguen fragmentados.

Mallorca es uno de los principales polos hoteleros del mundo. Sus empresas operan en múltiples países y cuentan con recursos suficientes para invertir en innovación. Pero en el día a día, la realidad es otra: procesos manuales, sistemas no integrados y una proliferación de herramientas que dificulta la eficiencia operativa.

La inteligencia artificial no es una promesa lejana. Ya está disponible y, bien aplicada, puede transformar operaciones clave: optimización de recursos, planificación o reducción del consumo energético. Pero su impacto depende de algo mucho más básico: contar con profesionales capaces de integrarla en la realidad del negocio. En este punto aparece uno de los mayores retos actuales.

El talento tecnológico ya no es local. Es global. Un desarrollador o un especialista en datos que reside en Mallorca puede trabajar hoy para una empresa en cualquier parte del mundo. Y, en muchos casos, lo hace. Esto obliga a las empresas del sector a competir en un mercado mucho más amplio, donde no solo cuentan las condiciones económicas, sino también la flexibilidad, los proyectos y la cultura organizativa.

El ámbito de los recursos humanos refleja con claridad esta situación. Cada temporada, los hoteles necesitan incorporar un volumen importante de personal en poco tiempo. Sin embargo, muchos procesos siguen siendo largos, manuales y poco eficientes. La inteligencia artificial podría reducir significativamente estos tiempos. Pero antes hay que replantear cómo se gestionan estos procesos.

En este contexto, existe además otro riesgo creciente: automatizar procesos sin criterio.

“Muchas empresas están incorporando inteligencia artificial, pero siguen dependiendo del mismo talento escaso para operar. La diferencia no la marca la tecnología, sino la capacidad de cambiar el modelo para reducir esa dependencia”.

Algunas organizaciones están incorporando herramientas de inteligencia artificial sin haber definido previamente dónde generan realmente valor ni cómo deben integrarse en la operativa diaria. A esto se suma, en muchos casos, la falta de centralización: múltiples sistemas que no se comunican entre sí, generando ineficiencias y limitando el potencial real de la tecnología.

Las empresas hoteleras invierten en tecnología, pero la falta de talento y modelos operativos adecuados está frenando su impacto real.

La tecnología aporta velocidad y capacidad para analizar grandes volúmenes de datos. Pero son las personas quienes aportan criterio, contexto y capacidad de decisión. No se trata de usar más inteligencia artificial. Se trata de usarla mejor.

El verdadero cambio no está en la herramienta, sino en cómo se transforma la forma de trabajar. Por eso, cada vez más empresas están entendiendo que el reto no es únicamente atraer talento altamente cualificado cada vez más escaso y global, sino reducir la dependencia de ese talento para poder operar de forma más ágil. Esto implica combinar talento distribuido, automatización y un uso práctico de la inteligencia artificial en operaciones reales.

Y aquí es donde la sostenibilidad deja de ser un objetivo aislado para convertirse en una consecuencia directa de una mejor gestión. Procesos más eficientes, sistemas integrados y decisiones basadas en datos no solo impactan en costes, sino también en el uso responsable de recursos.

La transformación digital no consiste únicamente en incorporar nuevas herramientas. Implica revisar cómo se trabaja, cómo se toman decisiones y qué papel juega el talento dentro de la organización.

Mallorca cuenta con elementos a su favor para atraer talento tecnológico: calidad de vida, conectividad y un entorno empresarial consolidado. Pero en un contexto global, donde el talento elige dónde trabajar, la ventaja no estará solo en atraerlo. Estará en saber cómo integrarlo, escalarlo y complementarlo con tecnología.

La inteligencia artificial no va a transformar por sí sola el sector turístico. Lo harán las empresas que consigan integrar tecnología, talento y nuevos modelos operativos de forma efectiva. En un entorno cada vez más competitivo, la diferencia no la marcará quién habla más de IA, sino quién es capaz de aplicarla… incluso cuando el talento es limitado.

Marly Dique. CEO - Fundadora de Venecia IT Headhunter Experts

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