Un artesano trabaja en un telar, creando hermosas telas de "llengos".
Hablamos en primer lugar con Catalina, y le preguntamos qué sintió al conocer que el Consell de Mallorca le había concedido el reconocimiento de mestra artesana honorífica. "Sentí un profundo orgullo al ver reconocida una carrera de toda una vida", explica.
Nacida en Sa Pobla en 1954, al contraer matrimonio con Biel Riera Ferragut entró de lleno en el mundo de la confección de las telas de 'llengos' —telas de lenguas— mallorquinas. Tras enviudar, en 1996 decidió coger las riendas de este negocio familiar.
Teixits Riera había abierto sus puertas justo un siglo antes, en 1896. "Lo puso en marcha el padre de mi suegro", rememora Catalina, para añadir: "La primera generación nació en Biniamar, mientras que mi hijo es ya la cuarta generación".
Las telas de lenguas isleñas son tejidos artesanos hechos de algodón y lino. "Utilizamos el algodón para la urdimbre y el lino para la trama", especifica Catalina, quien recuerda que con estas telas se pueden hacer cortinas, tapizados de sofá, cojines decorativos o cubrecamas, entre otros elementos.
A modo de ejemplo, comenta que confeccionar unas cortinas con este sistema es algo que lleva su tiempo y que, por tanto, no se puede hacer de un día para otro. "Desde el primer paso para hacer una tela hasta que confeccionamos las cortinas pueden pasar de dos a tres meses", señala.
Llevar a cabo un trabajo de estas características requiere, pues, de unas virtudes y de unas características personales que quizás no se den en otras profesiones. "Hacen falta mucha paciencia, saber que se van a dedicar muchas horas y amor por el oficio", resume Catalina.
Por lo que respecta a la técnica que se utiliza en esta labor, apenas ha variado en más de un siglo. "Se utiliza la misma técnica, pues el sistema de poner las reservas y teñir es el mismo de siempre", corrobora. Lo que sí ha cambiado es la parte de tejeduría, ya que "antes se tejía con telares manuales y ahora son telares mecánicos".
Junto a Catalina, se encuentra su hijo Biel, con quien también charlamos. "Decidí dedicarme igualmente a esta labor para mantener el negocio familiar y para intentar expandir la venta de tejidos por todo el mundo", destaca.
En la actualidad, no existen escuelas de artesanía textil en Baleares, pero en cualquier caso Biel tuvo a la mejor maestra posible. "Aprendí trabajando con mi madre", señala con orgullo.
Los diseños y los colores de las telas de Teixits Riera han ido cambiando con los años en función de los nuevos gustos de los clientes, junto con "las tendencias en decoración". Hoy en día, sus clientes son casi a la par tanto mallorquines como extranjeros residentes en la isla.
Para cualquier visitante de la tienda, ubicada en el número 50 de la calle Major de Lloseta, resulta fascinante descubrir la variedad de productos que se pueden encontrar en su interior, así como también los preciosos coloridos de las distintas telas. Visitar este comercio es, sin duda, toda una experiencia sensorial y táctil.
Antes de despedirnos de Catalina y de su hijo, le preguntamos a Biel si en un futuro habrá quizás una quinta generación al frente de este negocio familiar. "Aún es pronto para saberlo, ya que los componentes de las nuevas generaciones son todavía muy pequeños", asevera a modo de síntesis. De momento, ahí están la tercera y la cuarta generación, que siguen haciendo un trabajo magnífico.
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