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Testigos del cambio

sábado 17 de octubre de 2020, 08:09h

Estamos viviendo una época histórica. Somos testigos de un cambio de era. El virus ha servido como catalizador para poner fin al mundo tal y como lo conocemos. Cuando nuestros nietos estudien Historia, sabrán que en 2020 hubo una pandemia que mató mucha gente y preguntarán cómo era la vida antes de él.

Les contaremos que íbamos a conciertos multitudinarios, viajábamos con alegría a bajo precio para ir a congresos y ferias, incluso para ir de rebajas a grandes ciudades, salíamos a relacionarnos, a bailar, comer, beber, de verbenas y, hasta hace unos años, se fumaba en aviones y cines. Pero ya nada será igual. Lo que nos han dicho que iba a ser temporal no lo es. Boris Johnson, primer ministro británico, es el último que lo ha reconocido abiertamente. Ni con la vacuna volveremos a lo de antes, dice. Cada vez son más voces en este sentido. La televisión abona la idea de pasar página cuanto antes y aceptar cualquier nuevo escenario, inculcando el miedo a las reuniones y recordando continuamente que toda persona de fuera del domicilio puede ser portador de los siete males. Desde hace meses, los informativos dedican más del 80% a hablar del virus abriendo con la cifra de muertos diaria.

Todo apunta a que esto está orquestado. Somos notas en un soneto compuesto previamente. Y la música ya ha empezado a sonar. O mejor dicho, parece ser que alguien está tocando los instrumentos.

El trabajo ya nunca será igual. Trabajaremos, compraremos y nos comunicaremos desde casa. Viajaremos y hasta tendremos relación con otras personas sin movernos del salón. Los hologramas o la realidad virtual tienen un amplio recorrido. Con pubs y discotecas cerrados y, parece que pronto también bares y restaurantes como los conocemos, las relaciones humanas no serán nunca iguales. El cambio no es solo económico sino también social.

Las mejoras en las comunicaciones, destacando la implantación del 5G, facilitarán que pasemos más horas en casa y menos en la calle. Trabajaremos más desde casa y subcontrataremos servicios a personas que no conocemos que vivan en la otra parte del mundo. Puede que hartos de una ciudad llena de antenas y desconocidos, sin lugares para el ocio, se produzca un éxodo hacia lo rural, lo contrario que provocó la primera Revolución Industrial.

La primera Revolución Industrial, las guerras, las pandemias,… Todo cambio disruptivo ha traído cambios en la sociedad. Nada fue igual desde entonces. Ahora ha sido por un virus.

Pero ¿todo esto es casualidad? Sin entrar en teorías de la conspiración, que esto iba a pasar, se nos anunció hace un año.

El Foro Económico Mundial organizó en octubre del año pasado una conferencia llamada “Evento 201” en la que simuló una pandemia mundial llevada a cabo por un virus que salía de un murciélago y se colaba en nuestras vidas. En la simulación predijo que el PIB mundial retrocedería un 0,7% cada año y traería importantes consecuencias económicas y sufrimiento global. Se quedaron cortos con el retroceso del PIB. Según recientes previsiones del Fondo Monetario Internacional el PIB planetario habrá retrocedido un 4,4% a finales de año, respecto al anterior. A España le sacan los colores con un -12,8%. Es la economía occidental que más baja. Solo sube una: la china.

Está pasando. Nos lo habían anunciado y nos lo recuerdan continuamente altos mandatarios. El próximo mes de enero, el mismo Foro Económico Mundial dará más detalles sobre el Gran Reinicio. Netflix y Facebook son los grandes beneficiados de este futuro menos relacional y más de quedarse en casa. Curiosamente, junto a Microsoft, estas empresas son socios fundadores del Centro para la Cuarta Revolución Industrial del Fondo Económico Mundial, la que habla de cómo será nuestra nueva vida. A sus respectivas actividades (y cuenta de resultados) les interesa que pasemos más horas en casa ¿no creen?

Este tecnicismo del Gran Reinicio lo definen como “el compromiso de construir de forma conjunta y urgente las bases de nuestro sistema económico y social para tener un futuro más justo, sostenible y resiliente”. Resiliente, ¿les suena que se viene repitiendo mucho últimamente?

Sin ir más lejos, recientemente el Gobierno de España ha presentado el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, así lo llaman, “para la modernización de la economía española, la recuperación del crecimiento económico y la creación de empleo, para la reconstrucción económica sólida, inclusiva y resiliente”. Por lo visto, ahora se lleva ser resiliente. Un buen mensaje de Marketing se basa en conceptos que inspiren a la audiencia y lo inclusivo y la resiliencia son conceptos muy potentes cuando vienen mal dadas.

Fernando Simón y algunos ministros españoles hablan abiertamente del Nuevo Orden Mundial. Todo está conectado. Todo estaba programado. Y no nos pidieron permiso. Es igual si no estamos de acuerdo. Seamos testigos del cambio y saquemos el mejor partido posible. No sobreviven los más fuertes sino los que mejor se adaptan al cambio. Darwin vuelve a guiarnos. En este caso, el cambio no parece casual sino causado (y anunciado) por el hombre. Por aquellos pocos hombres (y mujeres) que deciden por los demás. El próximo enero les veremos en Davos y nos darán más detalle sobre qué han decidido para nuestro futuro y el de nuestros hijos.

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