Cuando se habla de recortes en todas las administraciones debido a la situación económica, la presidenta del Consell de Mallorca sale en la Diada y dice que su institución no aspira a tener más competencias. La postura de Salom es lógica. Ahora mismo asumir una nueva competencia es un problema y un desgaste ante los ciudadanos, una situación que no parece entender el PSOE del despilfarro, como ha quedado demostrado en los últimos años. Precisamente cuando se está incluso planteando el futuro del Consell hace bien Salom en adoptar un perfil bajo y salir de la crisis de la mejor manera posible. Entre todas las declaraciones, la más sorprendente siempre es la de la radical Francina Armengol, quien ha dicho que Salom da soluciones del siglo XIV para el siglo XXI. Si es así, ¿qué soluciones daba Armengol al multiplicar la deuda del Consell y no pagar durante meses y meses a los proveedores de la institución? En algunos momentos lo mejor es estar calladitos.
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