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Toni Jordi o la geometría sagrada del cuerpo humano
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Toni Jordi o la geometría sagrada del cuerpo humano

La última vez que entrevisté a nuestro protagonista de esta semana, lo hice frente al mar y en esta ocasión también estaríamos cerca. A un kilometro del Club Naútic s’Arenal, donde está amarrado su velero Dumia, dispone de un estudio. Llamamos al timbre del rellano de la casa, se abrió una puerta inferior y apareció asomando la cabeza…

¡Buenos días! Entrad por aquí, iremos directamente a mi estudio. - A la izquierda había retratos, a la derecha algunas de sus últimas obras, en medio, caballetes, lápices, pinturas, mesas, en ese instante Francisca le preguntó por uno de los tientos…

Tengo varios y ninguno de ellos en perfecto estado. Es imprescindible y muy práctico cuando pintas retratos.

En la pintura artística, se considera el tiento un elemento indispensable, una varita de madera que acaba por una parte en punta y por otra en una esfera cubierta de piel o corcho que usan los pintores colocándola en el borde del cuadro como punto de apoyo para elaborar ciertas obras.

Antoni Jordi Pastor nace en la barriada de Sa Calatrava de Palma el 15 de noviembre de 1947, ese mismo año el Consejo de Seguridad de la ONU acordaba la creación de una Comisión de Desarme Mundial, a bordo de un Bell X-1 rompía la barrera del sonido el piloto estadounidense Chuck Yeager, se disolvía el “Gobierno en el exilio” ante la falta de apoyo de PSOE, PNV y ERC y las críticas de Indalecio Prieto, comenzaba el programa radiofónico: El consultorio de Elena Francis que se convertiría en un fenómeno sociológico. Con los años se descubrió que el personaje era ficticio, el estadounidense Clark Mills diseñaba la clase internacional Optimist de embarcación de vela ligera y era reconocida por la Federación Internacional de Vela, nacían Stephen King, Ángel Nieto, Paul Auster, Elton John, Johan Cruyff, María del Mar Bonet, Paco de Lucía, Carlos Santana, Arnold Schwarzenegger, Amaya Uranga cantante de Mocedades, David Bowie, fallecían Henry Ford, Ernst Lubich, Al Capone, La barrera invisible de Elia Kazan se hacía con el Óscar a la mejor película, Bernardo Capó se convertía en el Campeón de la Vuelta ciclista a Mallorca. Elisabeth Asbrink, renombrada escritora sueca, defiende que 1947 es el año en el que todo empezó y que es clave para entender lo que es hoy nuestra sociedad.

Sus padres fueron Julià de profesión músico militar especializado en el violoncelo y Tonina Aina (Antonia) que trabajó en una fábrica de zapatos los dos naturales de Llucmajor. De ese matrimonio nacieron Toni y Celita (Praxedes).

No había cumplido los dos años cuando mis padres se trasladaron de nuevo a vivir a su pueblo natal, por tanto mis recuerdos de infancia suceden en Llucmajor, donde mi familia era conocida por su tradición musical, mi abuelo y después mi padre, fueron directores de la Banda de Música. Yo me siento “llucmajorer”.

¿Y cómo memoriza aquel tiempo y aquel lugar?

Vivíamos en una planta baja de la calle Jaime I, lo primero que viene a mi mente es jugar a todas horas, sin estar pendiente del reloj. Las calles sin asfalto. Nos íbamos a la carretera dirección a Campos y cuando pasaba un coche le aplaudíamos, había tan pocos en aquel entonces. Habitábamos temporadas en una casa del Arenal. Me ponía meybas y zapatillas al comenzar el verano y vestíamos esa ropa hasta entrado el otoño. Cada año contábamos los hoteles nuevos que se construían. Algunas veces tocaba pescar y para ello parábamos en la playa y a unos centímetros de excavar aparecían unos gusanos rojos ideales para colocar en el anzuelo.

Hagamos una breve lectura de su época como estudiante.

Empecé en el Colegio Sant Miquel, luego pasé al Colegio Sant Francesc. Era buen estudiante, más o menos aplicado y se me daban bien las matemáticas, no la religión ni la política. En ese tiempo hice amigos que aún perduran. Creé un equipo de fútbol y le puse de nombre Olimpo, unos meses después abrimos la sección de balonmano y conseguimos el campeonato de Baleares.

Un breve trazo de su adolescencia.

A los dieciséis siempre andaba con un lápiz en la mano. A esa edad fui a Palma a estudiar de Delineante y muy pronto me puse a trabajar con Tófol Malbertí en su estudio de arquitectura. Estuve dos años. Compré una mesa de trabajo que aún conservo. En esa época vivía en el Arenal y todos los fines de semana, subía a Llucmajor para estar con mis amigos.

Por orden cronológico se nos cruza el periodo de servicio militar.

Acudí como voluntario del Ejército del Aire y me tocó hacer la instrucción en Valladolid, pero me rompí una pierna por lo que mi destino sería hasta el final, la Base de Son Sant Joan. Eso me permitió trabajar por las tardes. No había cumplido los veinte y en mi cabeza daba vueltas crear algún negocio. Sin haberme licenciado, monté una discoteca que tuve que poner a nombre de mi padre. Antes la mayoría de edad era a los veintiún años.

En abril de 1969 funda la Discoteca Scorpio y la bautiza con ese nombre por su horóscopo, dándole un toque internacional. Convierte Scorpio en uno de los lugares más concurridos y en un referente del sector.

En los asuntos musicales conté con la ayuda de mi padre en los primeros años porque teníamos música en vivo con un grupo habitual y actuaciones en directo de Antonio Machín, Mari Trini, Bruno Lomas, Lone Star, Luis Aguilé, Toni Frontiera, María del Mar Bonet, Toni Ronald que estaba posicionado en todas las listas de éxitos de Europa. Vinieron Mocedades que actuarían por primera vez tras su paso por Eurovisión. El éxito del grupo fue rotundo. La gente me conocía por “Toni de sa Scorpio”.

En el año 83, traspasó el negocio en régimen de alquiler y durante los tres siguientes años colaboró con los nuevos propietarios. Doce años más tarde la discoteca cerraría sus puertas.

Contrae matrimonio con Cati Ballester, profesora y licenciada en Ciencias Exactas y tienen tres hijos; Toni, Neus y Aina.

Su carácter emprendedor se sintió seducido por la política y aunque por poco tiempo, ocupando el cargo de Teniente de Alcalde de Urbanismo en el primer ayuntamiento democrático de Llucmajor, pudo comprobar las alegrías y sinsabores de la política.

Se confiesa navegante y regatista…

Sin duda. Además viví verdaderas peripecias en el mar. En una, casi perdemos la vida los seis tripulantes. Después de eso estuve años sin coger un timón y alguno no volvió a navegar. Era a principios de 1980 en un campeonato de España, salíamos de Palma, pasamos por la Isla Tagomago, superamos las Islas Columbretes y nos dirigíamos rumbo a Barcelona. De pronto entró un temporal de esos en los que el mar te muestra su bravura. Nos rompió el palo, nos balanceó a su antojo. Caímos al mar, cuando subíamos a uno, otro era empujado por la fuerza de las olas. Yo me rompí dos costillas. Nos rescataron cerca de Alicante. Esa situación traumática nos afectó a todos.

Hoy en día salgo una o dos veces al mes. Despliego la vela y me adentro con el mar en calma. Es una paz necesaria.

Su velero está amarrado en el Club Naútic de s’Arenal al que ha estado vinculado muchos años. ¿Sigue el deporte de la Vela?

¡Sí! Tengo muy buena relación con el Presidente del club, fui vocal de vela, vicepresidente de la Federación Balear de Vela, Presidente del Comité de Vela Infantil de la Federación Española de Vela de entre 2004 y 2008.

Retrocedamos unos años. Entre tantas idas y venidas, nunca abandonó la ilusión por pintar y entre el 88 y el 89 comienza a acudir a clases con Xim Torrents Lladó.

Fui a clase durante cinco años y dos años más después de que Xim falleciera y asumiera la dirección Ángeles Cereceda. Aprendí desde abajo, líneas y líneas, una y otra vez. El dominio del óleo, acrílico, la acuarela, el dibujo. Nos daba la oportunidad de ir con él a pintar paisaje al natural a las cinco de la mañana, sábados y domingos, antes de salir el sol, y él, era el primero en llegar. A pesar de su disciplina yo lo consideré una persona cercana, tuvimos muy buena relación. En cierta ocasión fuimos a pintar a la finca de Son Vic de Superna en Puigpunyent y yo había pintado un paisaje verde que estaba frente a mí. Pasó por delante y comentó; yo no veo el verde por ningún sitio. Me afectó y tardé en entender aquella frase.

Su periodo de paisaje quedó reflejado en distintas colecciones que a medida que evolucionaban, fueron alejándose de sus tempranas figuraciones y transformándose en resonancias abstractas. La belleza tenue de un azul inventado, el reflejo de un nenúfar en la transparencia de una lacrimosa gota de agua, un perfil casi imperceptible de un majestuoso bosque. Tal vez, aquel verde que no vio su maestro.

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Era la tercera vez que nos preguntaba si nos apetecía, comer o beber algo y yo acepté tomar una cerveza, Francisca contestó que más tarde. Aprovechamos para dirigirnos a la planta superior de la casa donde nos mostraría obras de distintas etapas en las que se ha desenvuelto su pintura, principalmente retratos y paisajes.

En el estudio hemos observado que tenía algunas de sus últimas piezas apoyadas en la pared…

Son las pocas obras que quedaron sin vender de mi última exposición en la Nit de l’Art de Palma, en la Galería Vanrell.

Hay un punto en el que no sabemos si es la figura humana o la geometría, de donde parte el movimiento. Un fragmento ambiguo de cosmografía que mantiene un origen secreto, aunque parece estar a la vista, no es así. Sus colores modulados adquieren relieves inusuales, saturaciones triangulares que se descuelgan por un abismo que bien pudiera ser una espalda o un paladar.

Una de las cosas que le satisface es el retrato.

Siempre he disfrutado. Me produce un enorme respeto estar delante de una tela en blanco y meter un rostro en ese pequeño espacio.

Es lector de novela de ficción. Ken Follet, Dan Brown, son sus preferidos.

¿Cómo podríamos descifrar sus composiciones geométricas?

El proceso tiene el inicio en las clases de desnudo al natural en los que debemos interpretar los movimientos que esa figura humana efectúa cada diez minutos cuando cambia de pose. Luego voy al ordenador y sobre la figura aplico una serie de puntos que corresponden a las articulaciones de la estructura anatómica.

En las articulaciones se construyen citas de unión entre los componentes de nuestro sistema óseo y estos favorecen movimientos mecánicos que al cuerpo le proporcionan elasticidad. Toni Jordi traslada ligamentos, músculos, extremidades a su iconografía, configurando un cosmos en el que Platón, Kepler, Euler y su teorema o la espiral de Fibonacci y su célebre secuencia, proporcionan ingenio a este creador de geometría sagrada del ser humano. Líneas, puntos, códigos, morfología, símbolos de la naturaleza, armonía en el cosmos, sonidos platónicos, la lógica del universo, aparecen en el inventario de su rompecabezas.

¿Cómo influyen sus conocimientos de delineante en su obra?

Pienso que todos los que nos dedicamos a pintar estamos impregnados en la piel y en la mente de nuestras experiencias profesionales y personales y en un momento o en otro surgen y se manifiestan en un papel, en una tela o en una conversación.

Llegaba el momento de dar por concluida esta entrevista en la que nos habíamos sentido muy a gusto. Toni desprende una empática energía.

Antes de que os vayáis nos pararemos en el Club Naútico y brindaremos por vuestra visita.

Nos invitó a comer en el Restaurante Las Sirenas, unos exquisitos platos de pescado y marisco. Manuel Barceló, propietario del restaurante, vino a saludarnos mostrando su buen humor y talante como relaciones públicas. En un lugar tan concurrido te encuentras gente conocida y eso nos ocurrió a los tres, varias veces.

Cuando salíamos para recoger el coche, Francisca sugirió la posibilidad de tomar algunas fotos exteriores con el entorno del puerto deportivo y nos acercamos hasta el velero de Toni. El mar estaba en plena calma.

Ya sabéis donde estoy, cuando queráis os pasáis a verme…

Texto: Xisco Barceló

Fotografías: Francisca R Sampol

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