Cuesta entender cómo el RCD Mallorca, con un consejero delegado como Maheta Molango, con la cabeza tan bien amueblada, las ideas muy claras y que se expresa de forma moderada y prudente, estuvo al borde del abismo la temporada pasada. Está claro que el deporte no son matemáticas y que a veces las cosas no salen como uno espera, también porque los rivales hacen su trabajo y luchan. Y para esta temporada Molango rehúye de la obsesión por el ascenso a la primera división, para evitar la presión innecesaria al equipo. Combina así la humildad y la exigencia máxima a la plantilla, lo que es una constante en el mensaje del dirigente mallorquinista que concedió una larga entrevista a mallorcadiario.com.
Además no esquivó otros aspectos comprometidos que tienen más que ver con la vertiente social del club, lo que denota también sinceridad y valentía, como cuando con mucho optimismo resaltó que es mejor que haya demasiado trabajo a que no lo haya, al responder sobre la saturación turística que padece la isla a decir de algunos.
Todo esto no garantiza el éxito deportivo, está claro que no. Hablamos de deporte, de competición y de sacrificio, donde cada equipo y cada jugador da lo mejor de sí mismos. Pero está claro que un discurso sólido, de marcado acento mallorquinista, respetuoso con los aficionados y con los valores del club y exigente con la plantilla, son cimientos muy sólidos para alcanzar metas importantes para el futuro de la entidad bermellona.



