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Una fracasada política viaria

jueves 25 de abril de 2019, 00:00h

Los plazos para emprender las obras pendientes de la Via Conectora de Palma hacen prácticamente imposible que el futuro tramo uno pueda iniciarse antes del primer trimestre del próximo año. El procedimiento pendiente descrito este miércoles por mallorcadiairo.com destacaba las nulas probabilidades de que el último tramo pendiente pueda ser aprobado por el Consell de Mallorca en el último pleno de mayo -justo antes de las eleciones autonómicas y municipales- por lo que habrá que esperar a la formación de nueva administración para recuperar el proceso de redacción y licitación de la obra.

El proyecto, como ha ocurrido con otros en materia de carreteras de Mallorca durante esta legislatura, se ha visto retrasado por la complejidad de la obra, a lo que se han sumado las múltiples exigencias planteadas por otras administraciones -como es el caso del Ayuntamiento de Palma- o entidades cívicas y organizaciones ecologistas. Cort pide la incorporación de un carril bici al proyecto, así como espacio suficiente para el tranvía que quiere construir en la zona; por su parte, los ecologistas rechazan las rotondas previstas en el diseño inicial y los vecinos reclaman garantías de que el proyecto podrá canalizar un volumen de tráfico que impida atascos en los accesos a los barrios de la zona.

El tramo pendiente de la Via Conectora es el de mayor presupuesto y conlleva una gran complejidad técnica en su ejecución. Este tramo discurre entre la autopista del aeropuerto (Ma-19) y la carretera de Manacor (Ma-15), donde se concentran los accesos al aeropuerto, al centro comercial Fan, a Mercapalma, a las cocheras de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) y las entradas a la barriada del Coll d'en Rabassa. Ciertamente, el tramo no es fácil, pero su ejecución acumula ya demasiados años de retraso. Por ello resulta incomprensible que su construcción se vea aplazada un número considerable de meses, con el agravante de que este retraso no garantiza que se no vuelva a partir de cero en la redacción del proyecto, si es que la nueva administración se ve de nuevo en manos de las presiones de ecologistas y colectivos contrarios a estas infraestructuras.

Es un episodio similar al que se ha producido con la construcción de la autovía a Campos, en donde los cambios de criterio y el difícil equilibrio entre fuerzas políticas y con los grupos de presión ha significado un notable retraso de la obra, aún en construcción.

La legislatura acabará y estas obras esenciales en la red viária de Mallorca seguirán quedando pendientes. La política viária en Mallorca ha fracasado esta legislatura al no dar respuesta rápida a las necesidades acumuladas durante años; mientras tanto, el caos circulatorio en los accesos a Palma sigue siendo la constante diaria que sufren miles de conductores.


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