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Una insuficiente acción contra pintadas y graffitis

martes 29 de enero de 2019, 22:00h

La expresión "Palma es un graffiti" con la que arrancaba el reportaje que este martes publicaba mallorcadiario.com no puede ser más descriptiva de una situación que debe preocupar mucho a los responsables municipales de la capital. Es tal la proliferación de todo tipo de pintadas sobre fachadas, muros, puertas, ventanas, tejados, aceras, papeleras e, incluso, árboles que el centro de Palma se ha convertido en un panel multicolor de garabatos, signos y dibujos simplones que afean el entorno y provocan importantes gastos cuando se trata de devolver el paisaje urbano a su estado original.

La asociación conservacionista ARCA denuncia la insuficiente atención que el Ajuntament de Palma dedica a este problema, aunque la Policía Municipal afirma que es uno de los asuntos a los que "más horas" se destinan. En el 99 por ciento de los casos no se puede hablar de arte callejero sino de simple vandalismo; un vandalismo que va desde el delito flagrante, cuando se produce sobre el patrimonio protegido, a una falta administrativa para el resto de casos. Sea como fuere, el aspecto con que lucen multitud de calles del centro de la capital no es el que se corresponde con una ciudad que pretende una imagen moderna, cívica y limpia.

Por ello debe actuarse con más determinación ante tales prácticas. La norma no ayuda, ya que las reponsabilidades a la hora de limpiar las pintadas se distribuyen en función del lugar dónde se han realizado. La empresa municipal Emaya limpia aquellas pintadas realizadas en sus propiedades (fachadas de sus edificios, contenedores, papeleras...) y las que se consideran que incitan al odio (como las xenófobas o contra personas). Si hay que retirarlas de mobiliario urbano corresponde al área de Infraestructuras; de la misma manera que si es en señales de tráfico la competencia es del área de Mobiltat. Cuando se trata de edificios públicos son los propios servicios de mantenimiento los encargados de la limpieza y si son edificios privados, le corresponde a los propietarios. Esta distribución de responsabilidades puede tener su lógica, pero en la práctica complica una acción integral ante el problema.

Mayores sanciones y actuaciones más contundentes podrían ayudar a paliar el problema. Cualquier iniciativa, antes que dejar que el incivismo crezca, porque una pared con graffitis es la mayor invitación a que se siga con la práctica.


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