Este domingo, Baleares entera y Mallorca en particular, vivieron un severo episodio de climatología adversa, que causó más de 360 incidentes, principalmente caída de árboles y ramas en calzadas y aceras, desprendimientos y obstáculos en la vía pública. Además, el aeropuerto de Son Sant Joan vio gravemente afectada su operativa, con 18 vuelos desviados, 27 llegadas canceladas y 29 salidas canceladas, con una demora media que llegó a superar las tres horas y media, tanto en los despegues como en los aterrizajes. Son miles los viajeros que se han visto perjudicados por una climatología extrema, que impidió la normal movilidad en plena temporada alta turística y cuando el aeródromo registra sus picos anuales de operaciones.
El incidente más grave tuvo lugar en el puerto de Palma, cuando el crucero Britannia, atracado en el muelle de Poniente, rompió las amarras debido a la fuerza del viento y quedó a la deriva, yendo a chocar contra el petrolero Castillo de Arteaga, que estaba amarrado en el otro extremo del puerto. Milagrosamente, no hubo que lamentar daños personales y sólo hubo daños materiales en ambos buques, aunque no se produjo ningún vertido de carburante al mar.
Los servicios de emergencias no tuvieron un minuto de descanso hasta bien entrada la noche, en especial los bomberos de Palma, los bomberos del Consell de Mallorca, el departamento de Carreteras, Policía Local, Guardia Civil, Policía Nacional, Emergencias-112, Protección Civil, Samu-061, ambulancias privadas, policía de la Autoridad Portuaria de Baleares. Pero también controladores aéreos, remolcadores, prácticos y un largo etcétera que, en un día muy complicado, dieron lo mejor de sí mismos para evitar males mayores y para tratar de reducir las consecuencias nefastas de un episodio de climatología extrema que, por más que predicho y avisado desde días atrás, alteró de forma notable la normalidad de la vida de residentes y turistas.
Aún habrá días de duro trabajo para recobrar por completo la normalidad, en especial para los ciudadanos que se encuentran sin suministro eléctrico, que Endesa estima en más de 5.500 clientes, aunque llegó a haber unos 25.000 usuarios sin electricidad durante el momento de mayor afectación.
Pero hay que agradecer a administraciones y profesionales, tanto públicos como privados, su trabajo y dedicación, pues seguramente, gracias a ellos, no ha habido que lamentar víctimas y todo ha quedado en daños materiales de pronta reparación.



