Mallorca es el escenario elegido para el último gran ritual juvenil antes de la universidad. Este verano, más de 25.000 estudiantes de toda España han elegido la isla como destino para celebrar el final de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU), con un impacto económico superior a los 20 millones de euros, con beneficios directos para el sector hotelero, la restauración y el ocio.
“En este momento post-PAU, el viaje de fin de curso es una oportunidad única para los jóvenes y para Mallorca como destino turístico joven y responsable”, afirma Javier Díez, CEO de la agencia Tumbalea, especializada en este tipo de viajes.
En un comunicado difundido por la agencia Tumbalea, organizadora de este tipo de viajes, se trabaja con un modelo todo incluido que combina fiesta organizada, actividades culturales y tiempo libre, bajo la supervisión de un equipo de coordinación propio que vela por la seguridad de los grupos.
“Gestionamos grupos de hasta 30 alumnos por centro educativo, todos ellos de segundo de Bachillerato, en edades comprendidas entre los 16 y los 18 años”, explica Díez. Las estancias suelen durar una semana, con alojamiento preferente en Magaluf, Santa Ponsa y, en menor medida, s’Arenal.
La clave del éxito, aseguran desde la organización, reside en la personalización del viaje y la colaboración con el entorno: “Trabajamos codo con codo con hoteles y autoridades locales para garantizar un turismo joven respetuoso con la isla y sus residentes”.
Hoteles tematizados
Uno de los grandes aciertos del modelo Tumbalea es su apuesta por el concepto Zero Festival, que permite aislar la experiencia estudiantil del turismo familiar: “Reservamos hoteles en exclusiva durante todo el mes, los tematizamos y los adaptamos al perfil del estudiante para que no tenga que compartir espacio con otro tipo de clientes”, detalla el CEO. El resultado: conciliación turística y ocupación garantizada para los hoteles durante semanas enteras.
El paquete incluye alojamiento, fiestas temáticas, acceso a discotecas, actividades deportivas y ocio diurno, con precios que oscilan entre los 400 y los 500 euros por persona. Todo bajo un paraguas de control profesional y protocolos específicos de acompañamiento.
“El viaje de fin de curso se ha convertido en una experiencia completa que marca el paso a la vida adulta”, asegura Díez. “Este año, además, con la carga emocional del post-PAU y la repercusión de la película ‘Viaje de fin de curso: Mallorca’, dirigida por Paco Caballero, estamos ante uno de los momentos de mayor visibilidad del fenómeno”.










Un comentario
Por donde pasan no vuelve a crecer la hierba. Gritos, música, basura, desfase…