El informe dibuja un sistema sanitario mixto en el que la colaboración entre lo público y lo privado resulta cada vez más determinante. En términos de capacidad, el sector privado representa el 58% de los hospitales del archipiélago —15 en total— y el 36% de las camas disponibles (1.489). A esto se suma un peso relevante en tecnología sanitaria: concentra la mitad de los equipos de gammacámara y mamografía, y el 62% de las resonancias magnéticas.
MÁS ASEGURADOS Y MAYOR GASTO PRIVADO
Uno de los indicadores clave del crecimiento del sector es el aumento del aseguramiento. En Baleares, 376.158 personas cuentan con un seguro privado de salud, con un crecimiento sostenido del 2% anual entre 2020 y 2025. Este incremento se traduce también en el volumen de primas, que ha crecido un 7% en ese mismo periodo y representa el 3,7% del total nacional.
Por territorios, Madrid (37,3%), Cataluña (31%) y Baleares (30,9%) son las tres comunidades autónomas que están por encima de la media nacional en penetración de seguro privado.

El gasto sanitario privado tiene además un peso significativo en la comunidad: supone el 30,3% del gasto total en sanidad. En paralelo, la administración pública destinó 109 millones de euros a conciertos con centros privados en 2023, lo que equivale al 4,86% del gasto sanitario público. Estos datos evidencian la creciente interdependencia entre ambos sistemas.
RESIDENCIA Y SALUD BUCODENTAL
Como novedad, el informe de 2026 incorpora por primera vez datos sobre el ámbito sociosanitario y bucodental. Baleares cuenta con 58 residencias (el 48% privadas) que suman 5.108 plazas, de las cuales el 57% pertenecen al sector privado. Aunque el peso relativo es pequeño a nivel estatal (alrededor del 1%), el dato apunta a una presencia relevante del sector en la atención a mayores.
En el ámbito dental, la comunidad concentra el 2% de los odontólogos colegiados y clínicas dentales del país, reforzando la idea de que la provisión privada también es dominante en este segmento asistencial.
MOTOR DE INNOVACIÓN SANITARIA
Más allá de los datos asistenciales, el informe subraya el papel del sector privado como impulsor de innovación. Tecnologías como la protonterapia, la radioterapia guiada por resonancia magnética o el HIFU (ultrasonido focalizado de alta intensidad) están siendo incorporadas especialmente en el tratamiento de patologías complejas, como el cáncer.
“El reto no consiste solo en incorporar tecnología, sino en integrarla de forma inteligente en el sistema sanitario”, señaló Fernando Campos, presidente de la Fundación IDIS, durante la presentación del informe. En su opinión, el futuro de la sanidad pasa por un modelo “más digital, innovador y colaborativo”.
Esta apuesta tecnológica implica fuertes inversiones: entre 30 y 80 millones de euros en equipamiento por hospital, una cifra que ilustra el esfuerzo del sector por modernizar la práctica clínica y mejorar los resultados en salud.
FENÓMENO NACIONAL EN CRECIMIENTO
El caso balear se enmarca en una tendencia nacional. En España, el gasto sanitario privado alcanzó los 37.048 millones de euros en 2025, el 2,47% del PIB, y ya representa el 26,8% del gasto sanitario total. Además, 12,8 millones de personas cuentan con seguro privado, un 1,7% más que el año anterior.
En términos asistenciales, el sector privado realiza el 42% de las intervenciones quirúrgicas y atiende más del 32% de las urgencias en todo el país. También concentra más de la mitad de los ensayos clínicos (51,8%), consolidándose como un actor clave en investigación médica.
SOSTENIBILIDAD DEL SISTEMA
El informe insiste en que el crecimiento del sector privado no solo responde a la demanda ciudadana, sino también a su papel como soporte del sistema público. La colaboración público-privada permite ampliar la capacidad asistencial, reducir listas de espera y mejorar el acceso a servicios sanitarios.
Actualmente, el 57% de los hospitales privados en España mantiene algún tipo de concierto con el sistema público, y cerca del 10% del gasto sanitario público se destina a este tipo de acuerdos.
En este contexto, la sanidad privada se posiciona como un pilar complementario —y cada vez más imprescindible— en la sostenibilidad del sistema sanitario, tanto en Baleares como en el conjunto del país. Su crecimiento, sin embargo, también abre el debate sobre el equilibrio entre ambos modelos y el futuro de la atención sanitaria.








