Hoy a diferencia de las otras semanas, me pondré si cabe más serio, y pareceré algo más listo y es que nuestro sistema educativo no está mal, ¡está fatal!. Ni los chicos de la Sociedad Balear de Matemáticas saben contar. ¡A ese extremo hemos llegado! No sé qué tiene que ver la difusión del conocimiento matemático, que es la principal finalidad de esta asociación cultural según ponen sus estatutos, con el contar participantes en una manifestación política. Y digo lo de política porque esto no lo podrá discutir nadie: basta leer el manifiesto que los organizadores leyeron al final del recorrido, donde insultan al Govern, a su presidente y a diputados del Grupo Popular, atacan a IB3 y también a la Policía. ¡Y hasta critican que se hagan autopistas! ¿Y no es una huelga política…? Sólo les queda pedir que vuelvan el PSOE y el PSM con el Pacte de Progrés, que nunca tuvo nada de progreso sino de reparto de poltronas, gasto desatado y aumento del paro. Molt de renou per no res! ¿se nota que vaig ben emprenyat no?
Los matemáticos de esta sociedad cultural que nadie conocía hasta ahora, ¿contaron solo adultos o también contaban como manifestantes a los niños que iban de la mano de sus padres? ¿Y los que iban en brazos? ¿Y los que iban en el Maxi-Cosi? Es que claro, si cuentas a los menores la cosa cambia mucho, porque ves las fotos de los periódicos y casi ves más niños que adultos. Aquello parecía más una manifestación de los antiabortistas en Madrid, con sus familias numerosas y 5 niños por cada adulto.
Como los profesores huelguistas han tomado a los escolares como rehenes de su huelga política para derribar al gobierno de José Ramón Bauzá y apartar al partido ganador de las últimas elecciones, el Partido Popular, no es raro que también en la manifestación del domingo echasen mano de los niños a los que dejan sin su derecho a la educación para obligar al PP a incumplir su programa electoral. Están acostumbrados a utilizar a los menores y a meterles el catalanismo en vena en las aulas y por eso ahora no pueden evitar hacerlo como siempre. Ara no ho veis?
Todo el mundo pedía al Govern que se negociase y el lunes, al día siguiente de la manifestación, así como se sientan en la mesa, los sindicatos y los asambleístas sin jefe exigen que se retire el TIL. O sea, que el PP no cumpla con su programa electoral. O sea, que se mantenga la inmersión lingüística en catalán obligatoria. O sea, que todo siga igual. Bueno, igual pero con tres semanas menos de clase. ¿Qué más hace falta ver para probar que los que se sientan en la mesa de negociación no quieren negociar nada más que el Govern se rinda a la japonesa, incondicionalmente? Y això, estimats meus, no pasará. No pasará porque aunque los matemáticos digan que si 80.000 manifestantes (no han dicho cuántos menores de edad) o los organizadores digan 100.000 camisetas verdes, siempre son menos que los casi 195.000 ciudadanos mayores de 18 años (ara si!) que votaron al PP para aplicar un sistema trilingüe que equilibre en la escuela el castellano, el catalán y el inglés. Negociación y diálogo, si. Claudicación, no. De cap manera!
Los docentes tienen que volver a dar clases. Si es posible, mejor de lo que lo hacían antes. Que se preocupen de mejorar los conocimientos de los niños, no de privarles de más días de clase. Que aparquen sus reclamaciones económicas y políticas. Y no se preocupen, que si tan mal lo hace el Govern aplicando el TIL, ya serán las urnas las que lo dirán en marzo de 2015. Igual se llevan una sorpresa porque la gente quiere el TIL y que los niños sepan inglés… Mientras tanto, a fer feina! Ya está bien de tanta comedia, de utilizar a los niños de esta manera para sus objetivos políticos. Ja basta!



