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Acoso a menores en las redes

martes 06 de octubre de 2020, 00:00h

Seis de cada diez menores españolas confiesa haber sufrido algún tipo de acoso en redes sociales, desde insultos y lenguaje ofensivo a intimidaciones, humillaciones o, directamente, acoso sexual -un 58 por ciento-. El dato se conocía este lunes tras hacerse público el estudio realizado por la ONG Plan Internacional sobre una encuesta realiza a más de 14.000 jóvenes de ambos sexos.

El dato de España es similar al del conjunto de países que han participado en el estudio y pone de manifiesto la vulnerabilidad de los más jóvenes en el entorno digital. Instagram, WhatsApp y Facebook son, por este orden, las redes donde más se produce este tipo de violencia, ejecutada mayormente por acosadores que pertenecen a entornos próximos a la víctima: personas que conocen del colegio o el trabajo, parejas actuales o anteriores y amistades.

El tema elegido por el acosador oscila desde la apariencia física de la víctima a su orientación sexual o raza, sus opiniones políticas o tener alguna discapacidad. La mayor parte de las víctimas ignora el acoso; dos de cada diez deciden desafiar públicamente al acosador y un 7 por ciento opta por abandonar la red social en la que ha sufrido la agresión.

El acoso en redes no es exclusivo de los más jóvenes, pero tiene en este punto un elemento que debe llevar a una reflexión sobre el perjuicio que ocasiona el mal uso de las tecnologías a un colectivo social aún en vías de formación y crecimiento como personas. La facilidad de acceso, la inmediatez de comunicación, el anonimato que a menudo se utiliza... Hay muchos elementos a considerar y que deberían ser objeto de una mayor vigilancia y atención por parte de las familias y los educadores. Eso, independientemente de que se arbitren mecanismos legislativos de protección integral a la infancia y la adolescencia para evitar la violencia que sufren los más jóvenes -también- en entornos digitales, desde el acceso a contenidos inadecuados a las agresiones de gran violencia y crueldad. Sin demonizar a las redes sociales, que desempeñan un papel innegable, pero conscientes de los riesgos que representan.


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