El Ayuntamiento de Pollença y el Govern han rendido homenaje este miércoles a las cuatro víctimas de la represión franquista naturales del municipio mallorquín que han sido localizadas en las fosas exhumadas por el Ejecutivo autonómico y que han podido ser identificadas y devueltas a sus familias.
Se trata de Miquel Marquet Perelló y Antoni Castañer Cifre, recuperados de la fosa de Marratxí en septiembre de 2018, y de Antoni Oliver Jordà, enterrado en una fosa común en el cementerio de Llucmajor y recuperado en enero de 2019, cuyos restos ya fueron devueltos a sus familias en marzo del año pasado, junto con el certificado del Govern sobre víctimas del franquismo.
A todos ellos cabe sumar a Josep Pont Cladera, recuperado de la fosa de Calvià en octubre de 2018 e identificado el pasado mes de febrero. Sus restos han sido entregados a sus familiares en un acto íntimo celebrado este miércoles por la mañana, junto a una copia del informe científico que certifica la identificación de los restos recuperados. Su familia fue una de las que recibió, el 29 de octubre de 2021, el certificado de víctimas del franquismo que entregó el Govern a 124 familias de personas asesinadas en Baleares.
La identificación biológica de estos cuatro vecinos de Pollença la ha llevado a cabo el laboratorio BIOMICs, de la Universidad del País Vasco (Vitoria-Gasteiz), y ha sido posible gracias a los análisis de ADN realizados a partir de las muestras de los familiares y la elaboración de estudios antropológicos desarrollados por la Sociedad de Ciencias Aranzadi. Unos trabajos que se enmarcan dentro de los Planes de Actuaciones en Fosas de la Guerra Civil y el Franquismo 2018-2019 y 2021-2022 del Govern.
En total, se han podido recuperar hasta la fecha los restos de 218 personas asesinadas en las islas durante la Guerra Civil y el franquismo, de las que ya se ha identificado a 36 y se han devuelto 34 a sus familias.
HOMENAJE EN POLLENÇA
En el homenaje celebrado este miércoles en Pollença, junto a los familiares de las víctimas han participado el alcalde de Pollença, Tomeu Cifre; el secretario autonómico de Memòria Democràtica, Jesús Jurado; la representante de la Comisión de Desaparecidos y Fosas de Baleares, Maria Antònia Oliver; y la representante de la Comisión de Memoria de Pollença, Marina Llobera, entre otros.
El alcalde de Pollença, por su parte, ha querido destacar la importancia del acto de este miércoles "para dar visibilidad a las familias, que ya han podido enterrar como corresponde a sus familiares, pero también para dar todo el apoyo institucional en la tarea que se está realizando para obtener justicia y, sobre todo, para recuperar e identificar los restos de sus seres queridos".
Cifre ha resaltado que, desde el Ayuntamiento, la prioridad ha sido "hacer un acto de reconocimiento público a todas estas personas que, desgraciadamente, han sufrido muchos años el silencio de las desapariciones".
Por su parte, el secretario autonómico de Memòria Democràtica ha querido agradecer en su intervención "la constancia y la lucha" de las familias, "ignoradas por todos los gobiernos democráticos hasta hace poco", así como el trabajo de entidades memorialistas, como Memòria de Mallorca o la Comisión de Memoria de Pollença, "que no han dejado de reivindicar y proponer iniciativas para avanzar por el camino de la verdad, la justicia y la reparación, hasta conseguir que la memoria democrática sea una de las líneas básicas en el terreno de los derechos humanos de esta administración autonómica, convirtiendo a Baleares una de las comunidades más avanzadas del estado en este ámbito".
Igualmente, ha resaltado la labor de la comunidad de investigadores e investigadoras, cuyo trabajo y conocimiento, ha dicho, "es imprescindible para poder recuperar estas historias que un golpe de estado fallido, una terrible guerra civil y una cruel dictadura intentaron borrar".
JOSEP PONT CLADERA
Nacido el 28 de marzo de 1910, en la calle Padró, Josep Pont Cladera, 'Ros', era el primero de cinco hermanos. Simpatizante de las izquierdas, trabajaba como "espardanyer' y chófer, fue presidente de la Joventut Pollencina (sociedad conocida anteriormente como 'club de solteros'), entre 1934 y 1936, y jugaba como delantero en el club de fútbol de esta sociedad. Josep Pont hacía poco que se había casado con Maria Payeras Serra, y todavía no tenían hijos.
Acusado de haber participado en la resistencia pollencina al golpe de estado, y de haber sido quien llevó a los carabineros hacia el Port de Pollença ante la inminente entrada del ejército sublevado, fue puesto en búsqueda y captura. Su familia le escondió durante más de dos meses y su padre le preparaba la fuga de la isla, pero hacia finales de septiembre los falangistas le encontraron y le tuvieron encerrado unos días en la Llimonera, la cárcel de Pollença.
La noche del 30 de septiembre, le sacaron de allí, junto a Bartomeu Cabanelles Botia, 'del lloquet' (gestor del Ayuntamiento por parte del Frente Popular), y Joan Domingo Covas (fundador y miembros de la Ejecutivo de Esquerra Republicana Balear en el Port de Pollença). Ese mismo día, el comandante de la Guardia Civil informaba al juez, de manera poco creíble, que las gestiones de búsqueda y captura no habían arrojado ningún resultado.
Al día siguiente, por la mañana, los tres hombres aparecían muertos en las inmediaciones del kilómetero 9 de la carretera de Andratx, con las manos atadas y múltiples impactos de bala. Las diligencias judiciales, como era de esperar, no aportaron ningún indicio para encontrar a los culpables, y los cuerpos fueron enterrados en una fosa común del cementerio de Calvià, sin identificar. Tiempo después, la viuda de Josep Pont pudo reconocer las ropas que llevaba su marido cuando le mataron y se hizo la inscripción definitiva con su nombre.
A pesar de su asesinato, y no pudiendo ser juzgado en persona en la causa contra los pollencins que se opusieron al golpe de estado, fue declarado en rebeldía. Y, por si no bastaba con ello, una vez terminada la guerra, el Tribunal de Responsabilidades Políticas todavía le condenaría a 12 años de destierro y 100 pesetas de multa.
La represión se cebó con él y su familia. También su padre y un hermano (Pedro) estuvieron encarcelados como presos gubernativos (es decir, sin causa judicial, sólo por ser considerados de izquierdas y, por tanto, peligrosos), y otro hermano (Antoni), que pasó toda la guerra como marinero en la flota republicana, en 1939 tuvo que partir al exilio, del que ya no regresó.
MIQUEL MARQUET PERELLÓ
Nacido el 13 de agosto de 1898, Miquel Marquet Perelló, 'Capseta', era jornalero. Casado con Margalida Aloy Solivellas, tenían cuatro hijos y vivían en la calle de Les Pageses. De militancia posiblemente socialista, después del golpe de estado y de la entrada del ejército sublevado en Pollença, fue acusado de haber participado en los actos de resistencia y de defensa del ayuntamiento republicano, y fue puesto en búsqueda y captura.
Estuvo escondido cerca de un mes, pero los falangistas que le buscaban amenazaron con detener a su mujer, por lo que se entregó. Estuvo unos días detenido en Pollença, hasta que fue trasladado a Palma con otros dos hombres, pero nunca llegaron.
El 22 de agosto de 1936, le encontraron muerto, con otros dos hombres, en el kilómetro 7,8 de la carretera Inca-Palma, y la autopsia determinó muerte violenta por varias heridas de arma de fuego. La investigación judicial se cerró sin haber encontrado ninguna pista, sospechoso ni culpable.
La familia, con el supuesto traslado a Palma, le perdió la pista hasta que, días después, un conocido informó a su mujer de que había podido ver el cadáver de Miquel en el cementerio de Marratxí. Ella fue e identificó las ropas, pero, para llevarse sus pertenencias, el juez quería hacerle firmar que era una muerte accidental, y ella se negó. Así pues, Miquel Marquet quedó inscrito en el libro de defunciones sin identificar y contradiciendo la autopsia: "Murió en Marratxí el día veinte y dos de agosto a las dos horas, a consecuencia de accidente, según se deduce de la certificación facultativa".
Mientras tanto, la causa judicial contra los pollencins que se opusieron al golpe de estado, a los que las nuevas autoridades acusaban de rebelión, continuaba su curso y los mismos que le habían detenido, custodiado y hecho desaparecer, le declararon en rebeldía.
La misma causa judicial aumentaba la represión sobre su familia: su hermano, Antoni Marquet Perelló, y su cuñado, Antoni Aloy Solivellas, fueron condenados a 30 años de cárcel por el delito de adhesión a la rebelión, sufrieron reclusión en Can Mir, y a finales de 1940, el traslado al campo de concentración de Formentera.
Pero incluso el propio Miquel Marquet, una vez terminada la guerra y años después de haber sido asesinado, todavía sería juzgado por el Tribunal de Responsabilidades Políticas y sentenciado a 12 años de destierro y una multa de 50 pesetas.
ANTONI CASTAÑER CIFRE
Nacido el 9 de octubre de 1903 en la calle Garriga, era jornalero. Se había casado con Maria Reynés, con quien vivía en la calle Llobera, 16 y tenían una hija, de nombre Catalina.
Fue acusado de haber participado en los actos de resistencia al golpe de estado, y cuando fueron a buscarle a su casa, no le encontraron. Al volver del trabajo y saber que pedían por él, se presentó a las nuevas autoridades y ya no volvió a su casa. Después de estar unos días en la cárcel de Pollença, fue trasladado a Palma con otros dos prisioneros, pero nunca llegaron.
El cuerpo apareció el 22 de agosto de 1936, junto a otros dos hombres, en el kilómetro 7,8 de la carretera Palma-Inca, uno de los cuales ha podido ser identificado como Miquel Marquet. Aunque la autopsia concluyó que se trataba de una muerte violenta, debido al impacto de varias balas, quedó inscrito sin nombre en el libro de defunciones y como si fuera a causa de un accidente.
Como le habían hecho desaparecer, no le pudieron juzgar en persona en la causa 57/1936 por la que se acusaba de rebelión a 119 pollencins que habían opuesto resistencia al golpe de estado, y Antoni Castañer fue declarado rebelde. Una vez terminada la guerra, el Tribunal de Responsabilidades Políticas todavía le condenaría a 10 años de inhabilitación y 50 pesetas de multa.
ANTONI OLIVER JORDÀ
Nacido el 9 de enero de 1901, en la calle Binimelis, en Pollença, aunque después residió en Palma, era el tercero de nueve hermanos, e hijo de Antoni Oliver Campomar, 'Canet', y Magdalena Jordà Ferrer.
No se le conocía militancia política, pero la información que tenía su familia en lo referente a las circunstancias de su muerte era que, mientras cumplía condena por delito común, se metió en problemas por haber ayudado a un preso político. El hecho es que, revisando la Causa 978/36, se ve cómo fue forzado a declarar contra el empresario de Alcúdia Antoni Maria Ques y que reconoció a un compañero que se lo había tenido que inventar después de dos semanas en aislamiento e incomunicado en Can Mir. Al igual que otros testigos de esta causa judicial, cuando la defensa quiso hacerles comparecer para ratificar las acusaciones, habían desaparecido.
Antoni Oliver fue hallado muerto el 19 de diciembre de 1936, en el kilómetro 19,8 de la carretera Palma-Portocolom, con las características típicas de los asesinatos cometidos por las milicias fascistas en aquellos momentos: una ejecución extrajudicial en algún lugar apartado (Oliver ya era el tercer asesinado en poco tiempo y en el mismo sitio); el cuerpo, expuesto en la cuneta para aterrar al pueblo; y ninguna pista ni testigo de quién podía haber sido el culpable.
La investigación sobre el asesinato se archivó en poco tiempo, por falta de pruebas. Oliver fue enterrado en una fosa común del cementerio de Llucmajor y quedó inscrito sin identificar, ya que ni su exmujer ni sus padres pudieron reconocer los trozos de ropa que les mostraron a tal efecto.
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