La muerte de Francisco Javier Marchena, de 26 años de edad, en el Hospital de Inca, enfrenta a los familiares con los responsables del hospital, dos versiones de lo sucedido que difieren notablemente, ya que mientras el padre afirma que su hijo estuvo esperando cerca de cuatro horas en la sala de espera, el portavoz del centro afirma que se le atendió de forma inmediata. En este fallecimiento se aúnan dos historias distintas, la del padre que ha denunciado tanto al PAC de Pollença, donde se atendió a su hijo inicialmente, como al Hospital de Inca, por presunta negligencia, como la del centro hospitalario que niega cualquier conducta negligente. El padre, que ha interpuesto la denuncia ante la Guardia Civil de Inca, señala en su denuncia que el joven acudió en primer lugar al PAC, aquejado de fuertes dolores, donde se limitaron a recetarle paracetamol y a prescribirle descanso. Seguidamente, y al considerar que no fueron bien atendidos, se dirigieron al hospital, pasando por administración para dar sus datos y de ahí a la sala de espera, donde, tras tomarle la tensión, se les hizo esperar cerca de cuatro horas, siempre según la versión del denunciante, pese a que el joven cada vez estaba peor. En el relato del padre se afirma que el personal sanitario les dijo que no podían atenderle antes porque el hospital estaba saturado. Una vez en el box, el joven se puso cada vez peor y falleció, una muerte que, según el padre, se hubiese podido evitar, si la atención hubiera sido la adecuada. ATENCIÓN INMEDIATA La versión del Hospital de Inca es completamente diferente, ya que desde allí se afirma que el joven fue atendido de manera casi inmediata, ya que no pasaron más de 15 minutos desde que llegó a urgencias hasta que le atendieron. De hecho, el centro hospitalario deja claro que, “ante lo rápido del fallecimiento fue el propio hospital el que dio aviso al juzgado, con el fin de que interviniese para poder practicar la autopsia y conocer las causas de la muerte”. De hecho, los responsables del hospital niegan cualquier negligencia en la atención prestada y confían en que los resultados de la autopsia esclarezcan lo sucedido.




