La violencia ha vuelto a las consultas de Atención Primaria, en este caso la víctima ha sido un médico del centro de salud de Santa María, que fue agredido por el padre de un niño de 20 meses, al negarse a recetar antibióticos al pequeño, por considerar que eran innecesarios, mientras el padre exigía la prescripción. Los hechos, para los que ya se han activado los correspondientes protocolos de agresión del Ib-Salut y del Colegio de Médicos, tuvieron lugar al filo de las nueve de la noche del pasado viernes, cuando un matrimonio llegó al centro de salud, con su hijo, aquejado de un síndrome catarral, siendo atendidos por el facultativo. Tras reconocerle, le prescribió un tratamiento, en el que no se incluían antibióticos, En ese momento, según relata el médico, que por ahora prefiere mantener el anonimato, “me exigió que se los recetase, a lo que me negué, por consideran que eran innecesarios”. No obstante, “el padre los siguió exigiendo y me aseguró que si no se los recetaba se iría a Palma y yo sería el responsable de lo que lo ocurriese a su hijo”. “Le contesté que fuese donde quisiera, pero que no se los prescribía porque ese era mi criterio médico y no me parecía conveniente darle antibióticos al niño en ese momento”, relata. A partir de ahí, la situación se fue complicando y la tensión aumentando, “Me llamó payaso y yo le pedí que abandonase la sala y lo hice varias veces, mientras él se iba poniendo cada vez más violento”, afirma el médico. En un momento dado, el padre le dio un puñetazo al facultativo, quien cayó al suelo y tuvo que ser atendido de un fuerte golpe en la cara, cuyo alcance se está valorando esta misma mañana por el traumatólogo, con el fin de realizar el correspondiente parte de lesiones. Mientras tanto, el padre, al salir de la consulta, se dirigió al cuartel de la Policía Local de Santa María y puso una denuncia contra el médico, en la que parece ser que se hacen una serie de insinuaciones, como que al sacarles de la sala presuntamente le puso una mano en la cadera a su mujer. Esta denuncia, tal y como asegura el agredido, hace inviable cualquier otra solución que no sea la vía judicial, por lo que serán los tribunales los que decidan quién tiene razón en este caso. Mientras tanto, el médico se encuentra de baja. De todas formas, éste no es un hecho aislado, sino uno más en la lista de profesionales sanitarios agredidos en los últimos meses en Baleares, el último de los cuales fue un médico de la Unidad Básica de Salud de Portals Nous, a quien, el pasado septiembre, un individuo le propinó una brutal paliza, quedando tendido en el suelo, en un charco de sangre, con un traumatismo ocular grave, además de numerosos golpes, por lo que tuvo que ser trasladado al Hospital Son Dureta, donde quedó ingresado. Previamente, en mayo, una enfermera y una alumna en prácticas de Enfermería de la UIB fueron agredidas en el centro de salud del Coll d’en Rabassa por un paciente que las insultó y zarandeó de un brazo. Situaciones, que se repiten en los centros de salud, según han manifestado los propios profesionales a este digital, quienes recuerdan las denuncias públicas formuladas por la Junta de Personal del Área de Salud de Mallorca, que integra a todos los sindicatos, quien ha puesto de relieve la falta de seguridad que sufren y ha exigido a la Conselleria de Salut que aplique “las medidas necesarias de protección para evitar que sigan ocurriendo agresiones”. Y es que, “esta lacra está adquiriendo proporciones y dimensiones extraordinarias, ya que si a los actos de violencia física, añadimos los continuos y constantes actos agresivos psíquicos que socavan la dignidad de los profesionales que trabajan en el ámbito sanitario balear, es objetivo el grado de desprotección que se padece en los diferentes puestos de trabajo reiteradamente”.




