El cambio de año nos ha llevado la caída de dos cabeceras míticas: Interviu y Playboy han puesto fecha final a sus revistas puesto que ambas han dejado de ser rentables en términos económicos. Se acaban décadas de periodismo de investigación y de alguna otra cosa.
La causa, indudablemente, se tiene que atribuir a Internet. Si la red ha supuesto una sacudida para las formas de comercio tradicional, para las revistas de contenido explícito como las nombradas ha supuesto un revolcón, y nunca mejor dicho.
Recuerdo la sensación que produjo cuando la exuberante Marta Sánchez protagonizó portada y páginas centrales de Interviu. Ésta se agotó al instante, muchos estaban “a s’endarrer”. Ahora, para qué engañarnos, nadie va desesperado por encontrar algo de lo que la red va bien surtidita.
Con las portadas sugerentes también se despiden los reportajes de investigación de Interviu que a más de alguno le sacó los colores másque el póster de doble página. Esto sí que es más difícil de encontrar. Será por la inmediatez que impera en Internet o porque el ojo humano no resiste una pantalla con demasiado texto, que es temible que se está muriendo las crónicas y reportajes de reflexión frente a aquellas noticias buscadoras de clicks-que no podemos poner bajo el paraguas de “periodismo”- que empiezan por un “El vestido que lleva Letizia y que Kate Middelton nunca se habría puesto” o “los diez peores photoshops de la historia”. En tiempos de inundaciones escasea el agua potable.
A los seguidores de Playboy les quedará el llavero o albornoz, porque, eso sí, como marca seguirá existiendo. A los del Interviú sólo el recuerdo y la nostalgia.




