Los trabajadores de varias aerolíneas que operan en el aeropuerto de Palma denuncian condiciones laborales extremas por frío en plena ejecución de las obras en la terminal. Están sin calefacción y la situación, aseguran, se prolonga desde hace semanas y afecta a compañías como Eurowings, EasyJet o Ryanair.
Según cuentan los empleados de mostradores de facturación a este digital, las temperaturas en sus puestos de trabajo se sitúan entre los 13 y los 14 grados, muy por debajo de los mínimos recomendados para una actividad continuada de atención al público, que son 17 grados.

Los trabajadores aseguran que Aena ha desconectado el medidor oficial de temperatura para evitar quejas, lo que les ha obligado a llevar sus propios termómetros homologados para acreditar la situación.
"ES IMPOSIBLE TRABAJAR ASÍ"
"Estamos trabajando con bufanda y abrigo. El frío y el viento son insoportables”, explica una trabajadora afectada. La denuncia apunta directamente a la gestión de Aena durante las obras, ya que, según los empleados, el gestor aeroportuario no responde a las quejas ni ofrece soluciones eficaces.
Los delegados de prevención de Eurowings han logrado, tras insistir de forma reiterada, una respuesta parcial: ocho radiadores para 16 mostradores de facturación, pese a que la compañía paga íntegramente por todos ellos. "Pagamos 16 mostradores a precio de oro y sólo tenemos calor en las piernas en ocho", lamentan.

SOLUCIONES INSUFICIENTES
Los trabajadores también cuestionan la seguridad y homologación de los radiadores instalados, que califican de "peligrosos". Aun así, los han aceptado ante la falta de alternativas y la urgencia de poder desempeñar su trabajo en condiciones mínimamente dignas.
Desde los mostradores afectados insisten en que no se trata de un problema aislado, sino de una situación generalizada que afecta a varias compañías y a decenas de trabajadores, expuestos durante horas a corrientes de aire y bajas temperaturas.
UNA CRÍTICA MÁS A LA GESTIÓN DE AENA
La denuncia vuelve a poner el foco en la gestión de Aena durante las obras en Son Sant Joan, especialmente en lo relativo a la seguridad y la salud laboral. Los trabajadores reclaman una solución estructural e inmediata, con sistemas de climatización adecuados y un control real de las temperaturas, y no parches temporales.
"Sólo pedimos poder trabajar en condiciones normales", concluyen. Mientras tanto, el frío sigue instalado en los mostradores del principal aeropuerto de Baleares.
Este es el último episodio desagradable en Son Sant Joan, pero la lista es larga. Desde el inicio de las obras, los trabajadores han denunciado innumerables situaciones perjudiciales: derrumbes, goteras, inundaciones... Situaciones que ponen en peligro no sólo a los trabajadores, sino a los pasajeros y a cualquier persona que pise el aeropuerto de Palma.








