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Algo no encaja con la lengua

Por Álvaro Delgado
lunes 13 de mayo de 2024, 08:24h

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Transcurridos ya unos días desde la manifestación promovida por la Obra Cultural Balear que llenó la Plaza Mayor de Palma, y visto el entusiasmo con que dicha movilización fue acogida por varios titulares de la prensa local, el tema merece algunas reflexiones pausadas. Porque ciertas cosas cuadran mal con el mensaje alarmista que muchos trataron de vendernos con notable precipitación.

Algo no encaja con la presunta defensa de “lo nostro” y de “nuestra lengua” que hacían fervientemente los manifestantes. Examinando múltiples fotos de la concentración, no he podido encontrar ni una sola bandera de Mallorca o de les Illes Balears, aunque la plaza estaba invadida por estelades y banderas de otra Comunidad Autónoma. ¿Qué está sucediendo aquí? ¿No resultaría extraño celebrar el título de Liga del Real Madrid ondeando banderas del Barça?

Algo no encaja con ciertos titulares intimidatorios de prensa del tipo “la OCB manda al PP al rincón de pensar”. ¿Al rincón de pensar qué? ¿Que quienes nunca le han votado están en contra de sus decisiones políticas? Eso lo sabemos todos. Que menos de un diez por ciento de la población balear quiere una inmersión absoluta en catalán y la exclusión total del castellano es algo sobradamente conocido. Pero perdieron las elecciones, y ahora toca gobernar a quienes defienden políticas diferentes. ¿El rincón de pensar es para acatar lo que imponen sus rivales contrariando los deseos de sus votantes? Curiosa imposición de dictadura lingüística, ganen o pierdan las elecciones.

Algo no encaja tampoco con la propia entidad organizadora. Esa Obra Cultural Balear que no es realmente ninguna de las tres cosas, pues ni trabaja para nosotros, ni difunde nuestra cultura, ni defiende lo balear. Lo que llama más la atención son las subvenciones que recibe de las propias Administraciones gobernadas por el PP. Como escribió en un acertado tuit el periodista José Luis Miró, el rincón de pensar debe servir para caer en la cuenta de que “a los anexionistas ni se les financia ni se les blanquea”. Si el objetivo de las subvenciones era ganar tranquilidad o comprar su silencio ha resultado fallido. Deberían eliminarlas todas de una forma contundente.

Algo encaja mal deduciendo las intenciones no manifestadas de los movilizados. Personas que solo hablan catalán y manejan un castellano paupérrimo -a quienes el sistema político, administrativo y educativo balear les permite hacerlo todo en catalán- quejándose de que actualmente se odia y ataca al catalán. Eso es no actuar con sinceridad, o tener un gravísimo problema de percepción de la realidad. Salvo que la defensa de una lengua sea solo entendida como la total erradicación de la otra. Entonces habían equivocado el lema de la manifestación, “Sí a la llengua” (algo aceptado por todos) pues, actuando honradamente, deberían haberla llamado “Fora el idioma castellà”.

Algo encaja fatal con la sorprendente llamada mediática a saltarse la legalidad. ¿Exige cierta prensa al Govern de Marga Prohens que se salte manifiestamente las Leyes? ¿Que incumpla la Constitución, el Estatut de Autonomía y las sentencias de los Tribunales? ¿Cuál es el problema de dejar elegir a los padres sin imponer ningún sistema? ¿Debe un Gobierno autonómico financiar publicidad institucional en medios que alientan el incumplimiento del ordenamiento jurídico?

Finalmente, algo tampoco encaja con la actitud habitual de la comunidad educativa, principal inductora de la manifestación de la OCB. Me comentó un profesional de la docencia que, pese a los gravísimos problemas que sufren (masificación, desconcierto legislativo, pésimo rendimiento en informes PISA, falta de homogeneización en EBAU, barracones, instalaciones obsoletas, infrafinanciación), sólo les importa movilizarse por la lengua.

Hay demasiadas cosas que no encajan.

P.D.: Quien no vea que el debate sobre la unidad de la lengua encubre un trasfondo político anexionista necesita una visita urgente al oftalmólogo. Por eso los valencianos fueron más prevenidos que nosotros en su Estatuto de Autonomía. Los aburridos debates entre filólogos, entre mecánicos o entre taxidermistas nunca generan enfrentamiento social. Hay mucho más que lengua tras ese polémico debate.

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