Las investigaciones se iniciaron a raíz de un aviso del centro escolar al que acudía la menor. El centro alertó de que la joven podría haber sido víctima de agresiones sexuales.
La víctima explicó que desde hacía más de dos años un joven, mayor de edad y que era amigo de la familia, la había sometido sistemáticamente a agresiones sexuales.
UN AGRESOR FRÍO QUE LA AMENAZABA Y COACCIONABA
Según relató la menor, el agresor actuaba con total frialdad, y la sometía a amenazas y coacciones.
También explicó que cuando la pilló con otro, le remitió mensajes en los que amenazaba con contar a su familia la relación con ese joven si no accedía a tener sexo con él.
SIEMPRE EL MISMO MODUS OPERANDI
El autor utilizaba siempre el mismo modus operandi: primero remitía a la víctima decenas de mensajes amenazantes hasta que la menor, coaccionada, accedía a sus pretensiones.
Luego la citaba en una azotea de la finca donde residía y allí cometía las agresiones sexuales, llegando a usar la violencia física contra ella.
Una vez realizadas las gestiones, los agentes procedieron a la localización del joven practicando su detención como presunto autor de un delito de agresión sexual a menor, siendo trasladado hasta dependencias policiales.








