Actualidad
Este es un artículo de viejos para viejos y lo escribo con poco rigor (ya se sabe, el rigor mortis…). Soy de la guerra de Corea. En Gran Bretaña reinaba Jorge VI. Ya está todo dicho. Y, ahora, ajústense los cinturones porquè voy a generalizar. El cuerpo de policía dedicado
Madrid, capital del Reino de España y Dios en la de todos, como es bien sabido, dispone de un altísimo porcentaje de funcionarios entre su población. De hecho, hay muchos más funcionarios que madrileños puros, de esos que de casta les viene al galgo. Esta circunstancia favorece un par de
Estoy en contra de…la libertad de religión. No veo ni entiendo que tenga que haber más de una religión. Me parece un derroche innecesario; un despilfarro de dioses, de liturgias, de “pastores”, de templos, de inciensos, y hasta de velas, si me apuran. Como sucedió con el idioma esperanto, en
Todavía están a tiempo. Si alguno de ustedes, conspicuos lectores, no han tenido la ocasión de viajar en un tren loco (mucho más salvaje que el famoso “Dragon Khan”), tómense unos días de vacaciones y trasládense al norte de Suecia justo en la frontera con Finlandia: allí empieza la diversión.
Cuatro son las principales cogorzas colectivas que, durante mi vida, he tenido el privilegio de contemplar. Intentaré a lo largo de un par de artículos relatar someramente mi visión y recuerdo de aquellos acontecimientos. 44
Ustedes me disculparán pero un servidor ya no da más de si. Amante –como fui a su debido tiempo- de Buñuel y Dalí creí, ingenuamente, que ya había saciado mi dosis personal de surrealismo y que, a partir de aquel momento, las rarezas más extrañas no conseguirían producir en mi
En Laponia (la parte finlandesa), un atardecer de una fría primavera, con el paisaje absolutamente nevado. Un servidor de ustedes y un compañero de mi vida profesional nos encontramos perdidos de la mano de Dios y no conseguimos aplicar los consejos de un antiguo mapa de papel -los móviles y,
Bueno, ya está! Como quién no quiere la cosa, ya hemos cambiado el número de año. Acabamos de dejar el 2022 (que, para algunos habrá sido nefasto y para otros un regalo de fortuna) e iniciamos un flamante 2023. De hecho, no hay para tanto: el “gran cambio” es, solamente,
El momento culminante de mi vida me llegó esta semana, justo cuando comprobé, por mí mismo, que había conseguido llegar –después de muchos años- al estado puro de la imbecilidad. No es fácil, créanme. Personalmente, ya disponía de múltiples ejemplos anteriores en los que mi actual estado de gilipollez absoluta
Escribo el vocablo tendencia visto que, de un tiempo a esta parte, lo que antaño era descrito como una moda, se ha convertido en una tendencia; debe ser una moda. Recientemente, he tenido el honor de participar, en calidad de jurado, en una cata de gin-tónics, esta bebida ya popular
Los humanos, principalmente los urbanos, vamos por el mundo conversando con el prójimo, hablando con otros transeúntes o, simplemente, contando intimidades a través de un teléfono móvil. Y suponemos que siempre estamos solos; como si no existieran terceras personas. Pues bien, yo conozco a una de esas escasas terceras personas.
Harto ya de tantas patrañas ancestrales e indignado por la incultura universal, me atrevo a desmantelar un par de falacias (actualmente se les llama fake news) de una magnitud inexorable: la primera de ellas se refiere al firmamento; no al del notario en actas y herencias sino a lo que