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Bauzá ha de hacer un gran gesto de grandeza

sábado 14 de junio de 2014, 01:23h
Ya a menos de un año para las próximas elecciones autonómicas, José Ramón Bauzá se encuentra en el pináculo de su mandato. La recuperación económica es un hecho, que será aún más palpable a la salida del verano; disfruta de una envidiable estabilidad institucional gracias a su holgada mayoría absoluta y, sobre todo, hace unos días que respira hondo y relajado gracias a la sentencia del TSJIB que ha declarado compatible su cargo político con la titularidad de su farmacia. Está en sus horas más dulces.

Churchill decía que en la derrota se ha de tener el suficiente orgullo para exhibir altivez. De la misma forma, afirmaba que no hay mayor prueba de grandeza cuando se consigue la victoria que mostrar magnanimidad. Esta moraleja se va como anillo al dedo a Bauzá en estos momentos en que el conflicto educativo sigue sin resolverse, cuando el profesor Sastre ha superado las cinco semanas en huelga de hambre y cuando se escuchan voces en el PP pidiendo diálogo.

Sentarse a dialogar cuando se goza de la fuerza, ennoblece al que lo hace. Jamás le debilita sino, al contrario, le hace crecer ante sus conciudadanos. Una mano tendida, una apuesta por la generosidad es la máxima expresión de la talla humana. Y sobre todo en la política, porque se transforma en ejemplo colectivo de amor a la convivencia.

Si Bauzá acepta dialogar con los representantes de los profesores, si les escucha, si se muestra sensible hacia los problemas técnicos que le presenten, habrá dado de verdad un paso de gigante hacia el trilingüismo. Y se habrá sedimentado como un presidente que atiende a todos.

Terminaría así de un plumazo con una huelga de hambre, con conatos de disensión interna y daría el primer gran salto hacia la normalización del mundo educativo.

Tras la sentencia de la farmacia, está más fuerte que nunca. Tiene ante sí  ahora la impagable oportunidad de limar  los brotes de tensión en el Archipiélago en todo lo que concierne a la comunidad educativa y prepararse para las urnas del año que viene desde la satisfacción que produce el crecimiento del empleo, el saneamiento de muchas empresas y el retorno de la esperanza en el futuro.

Sólo los mejores son capaces de alzar la bandera de la magnanimidad cuando aparentemente no es necesario.  Sólo los mejores saben que esta bandera es el arma más eficaz para cicatrizar heridas y para entrar en la historia por la puerta grande. Bauzá se encuentra a un único gesto de conseguirlo.

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