Benevolencia de Emaya con el sindicalista que se fue de vacaciones a Bali en sus horas sindicales

Emaya sancionó a principios de año a un miembro del comité de empresa que viajó a Indonesia utilizando para ello el crédito de horas sindicales acumuladas. in trascendencia. Hablamos de un representante sindical elegido democráticamente para defender los derechos e intereses de los trabajadores, que se apartó conscientemente de sus obligaciones. Así, este operario empleó un derecho concebido para la defensa de los intereses colectivos para su beneficio particular.

Mientras de forma oficial constaba que hacía uso de las horas sindicales a las que tiene derecho por razón de su responsabilidad como representante del sindicato CGT,  realmente se encontraba a miles de kilómetros de Mallorca, en Bali, disfrutando de unos días de vacaciones que no le correspondían. La gravedad de los hechos y su afectación al buen nombre de la empresa municipal de Palma, es palmaria.

Precisamente por ello, el departamento de Recursos Humanos de Emaya propuso la sanción más severa, el despido disciplinario. Una medida coherente con la magnitud de una actuación que erosiona la credibilidad de la representación sindical y deteriora la confianza de los ciudadanos en los trabajadores públicos. Sin embargo, la resolución final optó por una vía mucho más benévola y menos gravosa para el infractor: dos meses de suspensión de empleo y sueldo.

¿Se habría rebajado igualmente la propuesta de despido si el expedientado no hubiera sido miembro del comité de empresa?

La disparidad entre la sanción propuesta y la que finalmente se impuso, es lógico preguntarse si habría recibido el mismo trato cualquier otro trabajador de Emaya que hubiera utilizado fraudulentamente permisos laborales para marcharse de vacaciones al extranjero. ¿Se habría rebajado igualmente la propuesta de despido si el expedientado no hubiera sido miembro del comité de empresa? Resulta legítimo albergar serias dudas.

Cuando la sanción finalmente impuesta se aleja tanto de la propuesta inicial, a pesar de la gravedad de los hechos, surgen las dudas. Emaya ha despedido a empleados por mucho menos. Pero también es cierto que la dureza de la sanción a menudo depende del sindicato al que pertenece el expedientado, como denuncian algunos trabajadores.

Se diría que Emaya ha preferido rebajar el castigo para congraciarse con un sindicato, lo cual sería aún más grave. El ejercicio de la representación sindical debería ser ejemplar, como debió haber sido la sanción para quien, con notable caradura, se fue a tomar el sol a Bali de forma ilegal, mientras sus compañeros estaban trabajando para que la ciudad funcione.

Suscríbase aquí gratis a nuestro boletín diario. Síganos en X, Facebook, Instagram y TikTok.
Toda la actualidad de Mallorca en mallorcadiario.com.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más Noticias