Biel Barceló, mallorquinista confeso y conseller de turismo, acaba de conceder un premio del Govern Balear al hotel, Club Robinson, que ya entonces dirigía el actual presidente del Mallorca, Monserrat Galmés, empresa condenada en el año 2009 por la construcción de 209 apartamentos ilegales. La licencia la concedió un alcalde felanitxer de la extinta UM y otro del PP tuvo que dar las pertinentes explicaciones por no haberlos derribado. La justicia falló, según creo, que lo ilegal no fue la edificación, sino la ampliación irregular de las plazas hoteleras. Dios los cría y los mallorquinistas se juntan. Agua pasada no mueve molino, pero la memoria histórica es amplia y no puede ser selectiva.
Cuentan que en el transcurso de una comida con otros empresarios, el de Cala Serena se lamentó de tener que permanecer en el ojo del huracán diario por el cargo futbolero que ocupa. Y eso que Maheta Molango, henchido de protagonismo, le roba plano constantemente. Ambos son artistas en el arte de vender motos. Si se hubieran molestado en aprenderse la historia del club, cuya lectura dijeron que impondrían a los jugadores, sabrían que ya hubo una peña mallorquinista de estudiantes en Barcelona, presidida por Jordi Dosta, si no recuerdo mal el nombre, cuyos afiliados seguían al equipo incluso en Segunda B. No hay para armar tanto barullo. Es más, también la hubo en Madrid, en un edificio de Sa Nostra, cuando aún era lo que fue y ha dejado de ser, en los tiempos en que Miguel Garro presidía el conjunto, que no federación, de peñistas. En fin, si se les ocurre imitar, no armen tanto ruido porque, a mayores, la mayoría de alcaldes de Mallorca ya pasaron por el palco de Son Moix invitados al “Día del Pueblo” , lo mismo que los directivos de diferentes colegios profesionales y colectivos de distinta índole. También conciertos y actuaciones en los aledaños del estadio antes de los partidos. Ya sabemos que todo está inventado, o casi, pero puestos a copiar iniciativas ajadas y ajenas, guarden un respetuoso silencio. Hay laboratorios de ideas que estarían encantados de suministrar o estudiar unas cuantas. Cobran, eso si.





