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Juan Carlos Cabanach advirtió de que "la banda del Rolex" es un concepto simplificador: "Hay muchísimas organizaciones, más de 500 dentro de Europa" dedicadas a sustraer relojes de alta gama. Describió el patrón más habitual: "normalmente van en moto, van dos personas, uno pilota y el otro es el que comete el tirón del reloj", en ocasiones con violencia, para después activar una red de apoyo que oculta la pieza y la saca de la isla por vía marítima o aérea al cabo de unos días.
El detective añadió que muchas bandas cuentan con "ojeadores" en el mundo de la noche y la restauración, que detectan relojes incluso si no se exhiben, y alertó del último eslabón: la reventa mediante talleres y canales de compraventa. En cuanto a la recuperación, estimó que "se recuperan un 20 %" de los relojes robados, una cifra que considera "buena" dado que gran parte acaba comercializándose fuera.






