El campo municipal del CD Sant Jordi acogerá entre el 28 y el 30 de marzo una iniciativa peculiar —y bastante más tangible que los habituales discursos sobre “fomentar el deporte base”— impulsada por el Grup Ca Na Pereta. Bajo el nombre de Dioses del Balón, la propuesta convierte cada gol marcado y cada penalti detenido en un vale-premio directo para los equipos participantes.
Cada acción decisiva genera recompensa al final del partido. Y hay un incentivo añadido que rompe la lógica habitual de localía, si el equipo beneficiado es visitante, el premio se duplica. Una especie de VAR emocional que, esta vez, sí juega a favor de todos.
Los premios salen del propio tejido comercial del pueblo. Desde un arreglo de pelo en Sa Barbería Ca Na Pereta hasta una ensaimada de Panadería Sa Casa Blanca, pasando por un pack que incluye libro y sesión fotográfica del Estanco Sant Jordi. Tres negocios, tres recompensas y una misma idea de fondo: devolver algo al entorno que sostiene el día a día.
Detrás de la campaña hay un mensaje de apoyo al deporte base. Este sobrevive muchas veces más por el empuje vecinal que por las grandes estructuras. “Creemos en Sant Jordi y en su gente. El deporte de base es el corazón de cualquier comunidad”, explica el propietario del grupo, Lorenzo Giménez.







